Nos han hablado del pacto educativo durante años. ¿Por qué no se llega a tal pacto gobierne quien gobierne? ¿Puede haber educación sin ideología?. Desde los tiempos de Marx, la ideología es un término que ha adquirido un significado peyorativo. A día de hoy se utiliza por los partidos políticos que mantienen el poder como un impulso emocional y
adoctrinamiento.
El territorio de la educación debería estar al margen de la ideología, aportando un modelo en el cual fomentar “ese modelo ideal” y que se pretende construir. El interés general es conseguir un mejor educación, tanto en lo educativo, como en lo social. La lacra de un partido político es considerar que su principal activo se encuentra en un inamovible ideológico.
En mi opinión, se debería de crear un marco de homogeneidad, en el que cualquier opinión valga lo mismo, apoyada siempre por un sistema educativo ya evaluado por técnicos en educación. Ninguna idea de progreso es universal, grave error de los partidos políticos de izquierdas o extrema derecha, lo denominaría pensamiento en precario.
Personalmente, educar es la capacidad de adaptación a los tiempos y respectar los valores humanos. El planteamiento educativo podría ir ligado a construir una economía fuerte, que permita disfrutar de un elevado nivel de vida, y el buen funcionamiento de las instituciones públicas, un buen sistema de salud y una capacidad de innovación. Todo ello, sumado
a un sistema educativo regido por técnicos en educación.
Como ejemplo tenemos Finlandia, que se sitúa siempre en los primeros puestos en los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA).
Una propuesta humilde y coherente sería: centros escolares gratuitos buscando la equidad, no publicar ránkings para evitar la segregación escolar, la gratuidad en los estudios a todos los niveles evitando pagar tasas y material educativo y gratuidad en la comida y transporte. Lo que tomaría como más importante, dar prestigio a los profesores, con una gestión de autocontrol del profesorado