Buenos Aires, la quinta provincia gallega, celebra sus fiestas fundacionales, fecha que da nombre a la “avenida más ancha del mundo”. Es una ciudad, donde se reúnen los hemisferios y el mundo nace primerio. En las noches porteñas, en la fluorescencia del bullicio, luce la mirada de la Cruz del Sur, la joya que pende del cielo argentino. En Buenos Aires están los despertadores más tempraneros, de cuyas campanadas al aire dependió siempre el trabajo de la vida de nuestros emigrantes. Por sus campanadas, repetimos, el sonido de nuestra lengua llegó a la médula de una tierra empobrecida por el populismo, que hostigó y hostiga la libertad y el desarrollo. Hoy registra una enorme presión tributaria, el cepo de la carne, la caída de un 10 por ciento del PIB etc, y la pandemia es la excusa perfecta del autoritarismo. Con la vacuna, su logística, tiene aromas de sesgo ideológico y se ha puesto de relieve la incompetencia y la gobernabilidad. El comentarista del diario “La Nación” Joaquín Morales sentencia: “El privilegio y la persecución están demasiado cerca”. En estas tierras sabiamente elegidas por Dios, se aprecia una melancolía que trasciende la vida pública, y se advierte una necrofalia acusada: El trasiego de los cadáveres de Perón y Evita son un ejemplo. Perón, con Gardel, es el huésped ilustre de La Chacarita, necrópolis donde “viven” los muertos. En la Recoleta “residen” los próceres”. “Hay más allá del tiempo y de la aciaga de la muerte”, escribió Borges.

OTROSIDIGO

Perón, que conocía la facultad de sus súbditos para escamotearse a sí mismos, se erigió en su líder, tanto que su prédica moral sigue vigente. El destino de Galicia en la América hispana es incierto. No bastan las ayudas económicas, ni el sentimentalismo emotivo. El tango genuino de Buenos Aires, es el símbolo dramático de la vida porteña, cuya congoja surge de los inmensos vacíos pampeanos y de la melancolía ciudadana. El tango es una mezcla de la habanera, del tango andaluz y del fondo de los “tristes indígenas”. Apuntó Sábato y añadió “es la manifestación de una ocasión evocada pero no cumplida”. El refinamiento porteño, la hospitalidad y el trabajo del plato nacional (la carne) se resume en “coma no más”, ratimago afirmativo de permanente invitación. El mate anima la vieja castellanía criolla. Sirve de lenitivo en momentos álgidos, con esa mezcla de sabores camperos fundidos con matojales y malezas de las gándaras. Buenos Aires es una síntesis de Europa, todavía esperanzada, creyendo que el universo fantástico del mañana continúa siendo una esperanza.

ANÉCDOTA

A Agustín de Foxá, que ejerció la diplomacia en América del Sur, le preguntaron, en plena vorágine emigratoria, qué opinaba del Descubrimiento de América. “Esas cosas se hacen, pero no se dicen”. Los argentinos inquirieron sí pensaba escribir un libro sobre América. “Sí, dijo el Conde de Foxz. Se titulará “Europa, continente del porvenir”.