Hace apenas una semana del hito, pero creo que todavía no hemos dimensionado lo que consiguieron los pupilos de Óscar Gilsanz el pasado 27 de junio. Los juveniles de un equipo que milita en la tercera categoría del fútbol español lograron coronarse como el mejor conjunto de toda su generación. Sí, además lo hicieron venciendo de manera directa a rivales de la talla del Fútbol Club Barcelona o el Real Madrid, cuyas inversiones en materia de cantera destacan por ser millonarias. El nivel mostrado por el Juvenil A es, me atrevería a decir, la mejor noticia para Abanca desde su llegada con plenos poderes al club.

Desde hace meses, tanto el presidente Couceiro como las cabezas visibles del Dépor han insistido en que el nuevo rumbo de la institución se dirige hacia el darle un papel fundamental a la cantera. Trabajar e invertir recursos en ella con tal de formar jugadores que puedan hacer crecer de nuevo al Deportivo hasta retornarlo a donde siempre debió estar.

Bien, pues con la temporada del Juvenil A queda sobradamente demostrado que hay materia prima sobre la que construir. Hay materia, sí, pero ésta no ofrecerá rendimiento inmediato. O por lo menos, yo dudo mucho que así sea. Por eso mismo, la paciencia – en clave club, pero también aplicable al aficionado – será un aspecto fundamental en el crecimiento y desarrollo de esta generación y de las venideras. En primer lugar, y dentro de los esfuerzos que el club puede hacer en su situación, blindar a la mayoría de estos jugadores es una obligación. En el aspecto económico será complicado, sin duda, pero viendo el vínculo que muchos de ellos tienen con el Dépor – pasando por todas las categorías del fútbol formativo del club – el aspecto emocional, y me atrevería a decir que el deportivo, sí pueden tener un peso muy importante en la decisión que cada jugador deberá tomar sobre su futuro. Estar en la Segunda División B, ahora llamada 1ª RFEF, pienso que te da una ventaja en ese aspecto: ofrecer a un jugador de 17, 18 o 19 años hacer una pretemporada y tener minutos con el primer equipo del Real Club Deportivo de La Coruña, independientemente de en qué categoría esté, es algo muy atractivo.

Viendo la actual plantilla del Dépor, los movimientos realizados en este mercado y las salidas que todos podemos imaginar, hay tres nombres que creo pueden luchar por ganarse un sitio en los planes de Borja Jiménez; Noel, Brais Val y Guille Bueno. En el caso del primero, creo no estar descubriendo nada nuevo. El delantero fue el mejor jugador herculino en la fase final del torneo y ya ha despertado el interés de clubes bastante más poderosos que el Dépor. Hablamos de un proyecto de atacante versátil, con adaptabilidad para encajar en distintas propuestas y con gol, que al fin y al cabo es lo que más cotiza en un delantero. Sobre Brais Val, me ha gustado mucho su sprint final de temporada. Hemos visto un jugador juvenil, pero que parecía tener 5 años más que el resto de sus compañeros. Mediocampista, de profesión. Y pienso que es un corte de medio que va a gustar mucho a Borja y su staff. En el caso de Guille Bueno, la más que probable salida de Salva Ruiz y las propias condiciones del canterano hacen que lo vea como un jugador del primer equipo a todos los niveles. De hecho, no descartemos que sea el primero de esta generación en tener ficha con el equipo A. Y por supuesto, hay otros nombres muy interesantes (Trilli, Nájera, Peke, Jairo, Mella…) sobre los que construir, pero vuelvo a insistir en la necesidad de tener calma, paciencia y empatía unos jugadores que hoy todavía son niños. Muy buenos, los mejores de España, pero niños.

Quiero confiar en que club estará a la altura de la situación y que esta vez sí es la buena. De momento, la decisión de confiarle los mandos del filial a Gilsanz me parece un acierto, obvio, en toda regla. El club debe estar a la altura, sí, pero también sus aficionados. Puede sonar impopular, pero yo sí tengo la sensación de que la lista de canteranos con los que Riazor ha pecado de demasiada exigencia y poca paciencia no es precisamente corta. Sin embargo, también siento que con esta generación hay una conexión diferente, especial. Sólo espero que en unos años pueda releer estas líneas y confirmar que mis buenas sensaciones iban perfectamente encaminadas.