El partido se inició bajo los auspicios del gol tempranero de Jordi Alba, que tranquilizó al equipo español, y permitió presenciar  durante la primera parte un fútbol vistoso, del tiki-taka pero ausencia de juego ofensivo. En el segundo tiempo, hubo un trasiego de jugadores  en nuestra Selecció, excepto en la defensa. Luis Enrique modificó todas las líneas. La formación de Suíza a la media hora de juego, quedaba sin un jugador por falta grave que le valió la  expulsión directa. Nuestra Selección no fue capaz de romper el «betón» helvético, ese candado futbolístico que trajo a España, Benito Díaz, entrenador de la Real Sociedad. Frente a las veinticuatro veces que tiró a puerta Suíza, el equipo español lo hizo nueve. Y así llegamos a la ruleta de los penaltis, que en la segunda tira, decidió Oyarzábal tras la excepcional actuación de los porteros Sommer y Unai.

«El fúbol,  en tiempo de crisis tiene mucho que decir, según Valdano», uno de los «gurús» de balompié. Otro, Menotti, tampoco le iba a la zaga. en cierta ocasion, quiso conocer a Borges. En la entrevista estuvo presente el escritor Ulises Petit de Murat, que le dijo al final: «Borges era Menotti». » Ya lo sé- respondio- Borges, pero él se queda sin saber quien soy yo».

En los últimos días, la maquinaria futbolística entró en éxtasis con el Campeonato de Europa, circunscrito a las principales ciudades europeas, e irrumpió en los hábitos ciudadanos, cuya pasión encuentra en el fútbol, una simbiosis de amor y terapia colectiva. A partir de ahora, entraremos en una especie de atijara deportiva, un “mercado persa”, donde los clubes comprarán jugadores al peso y se conjugarán artificios contables, mientras el balón irrumpe en los despachos. De momento a descansar:

-Descansarán los sacrificados “microfonistas”, encargados de poner la “alcachofa” a la figura del partido para que lo entrevisten en la emisora central. Son los perdularios que, tantas veces, la “figura” desfila muda con los oídos blindados con sonotones, para birlar ser abordado por los periodistas.

– Descansarán los analistas “militantes”, cuya transversalidad suena como un orfeón, porque utilizan la misma partitura, y pertenecen a la misma factoría.

-Descansarán los locutores vociferantes, imitadores de Héctor del Mar “el hombre del gol” desbordante narrador rioplatense, que vino a España para cultivar los latiguillos y su modo de recrearse, silábicamente, en las consonantes. Las retransmisiones radiofónicas,son de una emoción ilimitada, donde la palabra sirve para que el oyente la imagine como real.

-Descansará Holanda, ahora Países Bajos, que intenta renovarse como lo hizo la “naranja mecánica”, en tiempos de Cruyff y Van Gal, técnico con pinta de garrafa de cuello alto.

-Descansarán las retransmisiones televisivas, en las que el desenfado narrativo, lo considera que el léxico sin rigor resta autoridad y competencia. La narración no puede reducirse a la vulgaridad, cuando en su herramienta, el lenguaje, cada letra y cada combinación, se corresponden con un sonido.

-Descansarán también los comentaristas que nos ofrecen farragosas lecciones técnicas.

OTROSIDIO

“Torsión del testículo, certificó el médico de la Selección Española, siendo Camacho, su director técnico, mezcla de generosidad y cabreo, amigo de llamar a las cosas por su nombre. “Se le ha descolocado un huevo al chico y se lo han vuelto a poner en su sitio”, dijo Camacho. Camilo J. Cela estimaba que la calificación de pronunciable e impronunciable es  artificiosa, que repugna al buen sentido y atenta al espíritu de la lengua. Sabido es que la pudibundez oral del español, es una determinante judía. El castellano viejo era mal hablado.

En su monumental obra “España, un enigma histórico”, Sánchez Albornoz relata como en el siglo XIII ya se empleaban frases “audaces” sin que pestañeara el devoto poeta Berceo. Borges, por su ceguera, necesitaba lazarillo. Cual filólogo moralista, rogaba a sus amigos que lo condujeran al baño, “voy a darle la mano a monseñor” manifestaba, como pulcro anuncio del hecho fisiológico. Se daba el lujo, no de escribir frases, sino de acuñarlas. Así pobló la historia de nuestro idioma con un montón de espejos, más pensados que vistos.

ANÉCDOTA

En Santiago Doña Noa Morales, ejerció algún tiempo como concejala de Deportes e Benestar Animal.