Fue una conferencia en la Fundación Sabino Arana, dictada por Aitor Pescador, que valió la pena escuchar. Interesante, amena, con coloquio y dando cuenta de una personalidad totalmente desconocida como la del concejal del PNV Francisco Lorda Yoldi. Estoy seguro que muy pocos del Napar y mucho menos del EBB, saben que existió este personaje del que se pueden sentir orgullosos. Y un dato para todos esos bocazas del PP y de UPN  que dicen poco menos que el EAJ-PNV es un partido paracaidista en Navarra. Lo dicen en base a su incultura histórica, pero no hay una voz con decibelios que los ponga en su sitio. El PNV tiene en Navarra un potencial de referencia histórico que debería ser puesto en valor.

Lo que lamento es el desconocimiento, la indiferencia y la mínima cultura política que poseemos sobre nuestra historia reciente y sobre el papel progresista  y altamente social y municipal  de gentes de tanta valía. Iruña y Navarra con gentes como Lorda sería totalmente distinta hoy en día. Por eso se le tapa. Por eso se le persiguió.

Al final le pregunté al conferenciante si Lorda tiene alguna calle, alguna plaza, algún busto, algo en Iruña y la respuesta fue la de cero patatero. Es que parece que no interesa señalar a las personas de bien que sirven a la ciudadanía.

Aitor Pescador nos dio cuenta de su vida, como digo, en una gran conferencia.

Francisco Lorda Yoldi fue uno de los primeros concejales populares del Ayuntamiento de Iruñea y se convirtió de inmediato en todo un referente político. En 1917 resultó elegido al Ayuntamiento junto a sus compañeros del Partido Nacionalista Vasco, el abogado Santiago Cunchillos y el farmacéutico Félix García Larrache. El carácter de Lorda, impulsivo y apasionado, lo puso rápidamente en el punto de mira de los medios informativos. Lorda era un simple oficial de la secretaría del Instituto Técnico de Pamplona, sin la menor relación con los grupos oligárquicos y ultramontanos que tradicionalmente regían el Consistorio pamplonés. Muchos de los asuntos en los que trabajó (casas baratas, regulación del precio del pan, desarrollo del Segundo Ensanche, nueva Casa de Misericordia, ayuda a la Pamplonesa…) lo vincularon con los grupos sociales desfavorecidos, lo que propició que siguiera como concejal hasta el golpe de Estado de septiembre de 1923 y su posterior vuelta durante la crisis de 1930.

Lorda fue hijo de la naciente Pamplona moderna. Desde sus primeras intervenciones hasta el momento cumbre de su carrera, en 1923, se produjeron cambios urbanísticos cruciales en la ciudad. Participó en buena parte de los asuntos que darían a Iruñea su fisonomía reciente y, por ello, es una figura clave en la configuración de la urbe actual. De igual manera, Lorda es un referente esencial de la política democrática y del primer nacionalismo vasco en Navarra.

El valioso fondo Lorda y el examen minucioso de las actas municipales ha sido la base esencial de esta biografía política. El fondo, la ingente cantidad de documentos guardados por la familia Lorda, ha permitido estudiar las diferentes cuestiones en las que intervino y los contactos que mantuvo con personalidades como Manuel de Aranzadi, Francesc Cambó. Manuel de Irujo, Valentin Gayarre o Jesús Guridi. El análisis de las actas municipales ha servido para desentrañar las luchas políticas previas a la Guerra Civil en el Consistorio pamplonés. Con la revisión de los periódicos locales de la época (Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro, La Voz de Navarra o El Pueblo Navarro) se da una perspectiva crítica de la actividad municipal del momento y de uno de sus protagonistas esenciales: Francisco Lorda.

Por lo menos nos queda el libro de Aitor Pescador, invitando a su lectura. Sé que pocos lo harán. Y es una de las causas de que estemos como estamos.