La paseata de Biden y Sánchez establece un record de tiempo y recorrido.

La paseata de Biden y Sánchez, tras la reunión de la Asamblea de la OTAN, anunciada con anterioridad por la Moncloa y por las teles de partido performativas como un evento trascendental, no ha sido un buen negocio para nuestra política internacional, en la que no cotizan dividendos las astracanadas. Biden, como jefe de Estado guardaba en su almudín que no era un encuentro entre iguales, que su par hubiese sido el Rey Felipe VI que es quien ejerce la jefatura del Estado en España. Los fotogramas del mini-recorrido y los mémes del universo mediático expresan la anécdota protocolaria, calificada por ese bonsái de la Moncloa  que ejerce de apóstrofe político de “evento histórico”.

OTROSIDIGO

En el plano local resultó llamativa la ausencia de nuestra Alcaldesa, en la Ofrenda de La Coruña, en la catedral de Lugo, como capital del Antiguo Reino de Galicia, ceremonia que data del año 1669, declarada de Bien de Interés Cultural. Decía Sabino Arana “sin Dios, no queremos nada”. La ausencia de nuestra regidora se añade a otra, la de FITUR, uno de los grandes escaparates del turismo mundial. La Coruña, creada a la medida humana, en plena encrucijada de las rutas atlánticas, necesita energías, para que el flujo informativo y turístico destaquen su correspondencia con el dar sentido a su universalidad. Dos años ha cumplido en el cargo Doña Inés Rey y la oposición se ha despachado a gusto por la enorme presión fiscal, el abandono de los barrios, la gran inversión publicitaria, la desunión en el grupo socialista, el abuso de fotografías enunciativas su autocomplacencia, no haber cumplido con los acuerdos de investidura, etc, resumen de lo publicado en declaraciones por Rosa Gallego (PP), Francisco Jorquera (BNG) Y María García (La Marea). Más grises que luces destacan entre quienes sostienen a los socialistas en el gobierno municipal, que echan de menos un buen gestor de Cultura. Es la crisis que padecen los políticos cuando ejercen cargos que los superan.

ANÉCDOTA

En cierta ocasión, que correspondió a La Coruña hacer la Ofrenda del Antiguo Reino de Galicia, el Ayuntamiento se trasladó en Corporación Municipal hasta la Ciudad del Sacramento. Le acompañaba toda la corte de maceros, timbaleros, empenechados, con sus vistosos trajes de plumas, la banda municipal, etc. Al terminar la ceremonia, y dirigirse a los autobuses para el regreso a La Coruña, uno de los maceros tuvo un “apretón” y fue a “liberarse” a un bar próximo. Terminada la “descarga”, el macero m8unicipal con su peluca, sombrero y llamativo atuendo, se vio obligado a regresar en el primer tren que circulaba de Monforte a nuestra ciudad. Más de dos horas pasó el macero recorriendo las calles lucenses, seguido de una abundante chiquillería que celebraba con algarabía la presencia de tan exótico personaje.