Instalados desde hace décadas en nuestras vidas, los aparatos de ventilación artificial han ayudado a la humanidad a ‘respirar’ artificialmente y a hacer más llevaderas situaciones extremas

El verano de 2021 se ha instalado definitivamente en nuestras vidas para convertirse, sí o sí, en un soplo de aire fresco. Mejores, peores o diferentes, será en estas fechas cuando salgamos de una realidad que amenazó con ahogar nuestra paciencia, esperanzas y recursos. Pero como a lo largo de toda la historia de la humanidad, tendemos a superar también este problema.

Desde hace años, décadas exactamente, hemos aprendido a decirle a la naturaleza y a sus ‘calentamientos’ estacionales o esporádicos, que tampoco podrán con nosotros. Y lo hicimos, y llevamos tiempo ganando esa batalla, con algo tan instalado en nuestra realidad, en nuestro día a día, como el aire acondicionado. Y es que aparte del aire que respiramos y el que nos viene de serie en nuestro día a día, damos por hecho que nuestra casa, nuestro bar de confianza, nuestro lugar de trabajo o el coche que tanto mimamos nos asisten, nos acondicionan para una vida mejor y más llevadera con el propio aire acondicionado.

La fiabilidad y el pedigrí de los sistemas de aire acondicionado viene dada en buena medida por el prestigio que viene a nuestro subconsciente solamente con mencionar a algunos de los principales proveedores del mercado: desde la ya referencial campaña publicitaria que relacionaba la palabra silencio con Fujitsu a fabricantes como Mitsubishi, Panasonic o Daikin, todos ellos con una potentísima y contrastada valía en ámbitos tan diferentes como el motor, equipos audiovisuales, etcétera. Si en el credo popular tiende a vincularse un buen coche con un coche alemán (“¡es un coche alemán!” afirmaban en su día rostros famosos para promocionar su valía), la ingeniería asiática es la que denominación de origen imperante en la más alta calidad de aires acondicionados desde hace muchos años.

Sin embargo, en la cultura popular existe un concepto más general que preciso a la hora de elegir el aire acondicionado que más se adapta a nuestras necesidades. Básicamente, todo aire acondicionado se trata de un proceso cíclico según el cual el gas se transforma de líquido a gas y al revés gracias a los gases refrigerantes. El primero que nos viene a la mente, aún sin saber su denominación concreta, es el aire acondicionado Split, el instalado en las viviendas habitualmente. Se trata de dos unidades separadas, una exterior situada en las fachadas de las viviendas y otra en el interior de las mismas. Es esta última la que recibe la denominación Split, desde la que se extrae el aire caliente y cede el calor al gas refrigerante, así como el ventilador que distribuye el flujo de aire refrigerado.

Más allá del Split, entre los cuales los hay 2 y 3×1 o combinables, podemos hablar de aires acondicionados portátiles, conductos de aire acondicionado, cortinas de aire, columnas de suelo y un sinfín de opciones versátiles y adaptables a cualquier necesidad.