Los nuevos hábitos en lo que a consumo de comida se refiere han obligado a muchos proveedores a reinventarse para que la experiencia de consumo ofrezca una calidad lo más fidedigna posible a la degustación en restaurante; por ende, los take away y delivery han multiplicado la necesidad de almacenaje frigorífico

No sabemos si mejores o peores, pero lo que es seguro es que de la maldita pandemia vamos a salir. Y lo haremos diferentes, con hábitos renovados e inequívocamente transformados hasta convertir en rutina aquello de lo que en condiciones normales hubiéramos recelado. Seguramente, de forma muy especial en el caso de los españoles, una de esas costumbres sobre el papel sagradas que también han pasado por la vicaría del cambio sea el de la comida. No hay nada más español que una larga mesa con sobremesa, conversación mediante, y un marcado carácter casero en la oferta culinaria. Sin embargo, tanto los diferentes ritmos, así como la mejora en la oferta y la calidad no solamente de la preparación, sino del cómo llega a nuestra casa, ha crecido exponencialmente el pedido online, los ya asentadamente muy castellanos términos de take away y delivery.

En ese proceso fundamental que lima en ocasiones hasta prácticamente lo imperceptible entre una degustación in situ o en nuestra propia casa está el correcto almacenamiento del producto. Y es en ese punto de partida donde se abre una exigencia fundamental: el alquiler de naves industriales con cámaras frigoríficas. En los últimos meses, el crecimiento ha sido imparable, y podría decirse que gracias a esa infraestructura ha sobrevivido buena parte de un sector que se ha visto obligado a reinventarse para sobrevivir. De lo contrario, muchos negocios se habrían visto condenados al cierre.
Si alguien ha hecho bandera de la hostelería es Madrid, y es en Madrid donde algunos actores aparecen como fundamentales en esa nueva ingeniería. Es el caso de Naves Madrid, una inmobiliaria especializada en naves industriales que no ha sido ajena a las nuevas exigencias de los clientes, vinculados en muchos casos al mundo de la hostelería.

Un emprendedor que empiece a construir su nueva idea desde cero, y que necesite de una nave con cámara frigorífica (es decir, cualquiera que tenga que distribuir comida), puede elegir un rango entre uno y quince mil metros cuadrados, y dispone de un muy intuitivo mapa de la Comunidad para ubicar las necesidades de su negocio. Evidentemente, también es posible un sesgo en función del precio, que por otra parte se confirma como uno de los más competitivos del mercado.

La gran mayoría de las naves que se ofrecen, como así se remarca en las ofertas, están ya listas para el uso desde el momento del alquiler, además de adjuntar una completa guía fotográfica para que el cliente encuentre exactamente lo que mejor se ajusta a sus necesidades. Como profesionales líderes en el sector, además, Naves Madrid ofrece a todos los interesados un blog con las normativas y novedades de interés, así como guías de negocio muy útiles para aquellos que se encuentren dando los primeros pasos.