Hace 44 años, de madrugada y como en esos partos reales en Versalles, nació Deia. Lo hizo  rodeada su rotativa rupestre que Gorordo creo trajo de Noruega, con  toda la gente que creímos se iba a retomar aquella plataforma fantástica que tuvo el EAJ-PNV en tiempos de la República con la Tipográfica General. El diario Euzkadi, el vespertino La Tarde y el deportivo Excelsior eran los tres cañones Berta que tenía el nacionalismo en tiempos en los que no había TV, Internet, ni redes. El poderío era inmenso. Por eso los vencedores de la guerra lo primero que hicieron fue acallar aquellas voces. El jefe de su sección política, Andima Orueta, lo asesinaron en Santander y el resto malamente pudo rehacerse en el exilio.

Todo ese tinglado lo incautó la dictadura llegando en su odio a utilizar la rotativa del Euzkadi en la edición del Correo Español y posteriormente en el diario del Movimiento Hierro. Las dictaduras son así. Roban y maltratan. Y nunca piden perdón. Por eso, aquella noche en  aquel  alumbramiento  hace 44 años, que había sido muy trabajado por Mitxel Unzueta, Carmelo Renobales, Juan Ajuriagiuerra, Xabier Arzalluz, Sabin Zubiri, Luis M. Retolaza y varios más veíamos esa luz de la que se habla al final del túnel. Todo se hizo en poco tiempo, con comidas-sablazo en los postres en el restaurant Baliak e improvisándolo todo.

Fui con Gorordo a Iruña a proponerle a Mirentxu Purroy la dirección del periódico, pero no podía, y al final fue su primer director Ignacio Iriarte que dirigía la Hoja del Lunes de Bilbao. No teníamos un staff periodístico curtido en la prensa libre pero en poco  tiempo Deia  fue la gran referencia. Eso nos había costado el primer encontronazo con EGIN ya que habíamos publicado un suelto en la revista Euzkadi diciendo que era Deia el periódico que iba a alumbrar el nacionalismo institucional no EGIN que  ya había  iniciado antes su campaña de recogida de fondos. EGIN quería  ser el único  periódico abertzale por antonomasia y DEIA para ellos era un incordio. Magnífico incordio.

El símbolo del caballito lo sacó Enrique Ibabe de una kutxa. Se trataba de un heraldo que anunciaba la buena nueva de la prensa libre y de las noticias sin estar amañadas. La Gaceta del Norte no conectó con los nuevos tiempos que venían y desapareció y el Correo Español puso el radar y el anemómetro en su sitio y logró convertirse en el periódico sin sesgo aparente, aunque siguiera siendo, como su nombre lo indicaba, un periódico español, monárquico y defensor de todo lo que había sido la dictadura.

Tengo la lista de los posibles  nombres de todo tipo que se pusieron encima de la mesa del EBB para bautizar el periódico. Me cupo la satisfacción de que prosperó uno de los que propuse aunque reducido. En el exilio había funcionado Euzko Deya, así llamada esta publicación editada en Paris, Buenos Aires, México y en el Interior y se aprobó quitándole lo de Euzko y la Y de Deya. Y quedó en Deia con un lema sugestivo.”Gure Lurraren Deia”.

Hoy Deia forma parte del Grupo Noticias ya  que siempre se le achacó a Deia el ser un diario bilbaíno. Hoy Noticias de Gipuzkoa, de Navarra, de Araba completan el cuadro junto a Onda Vasca con un Javier Vizcaino que nos habla de Euskal Herria una auténtica herejía para los fundadores del medio. Euzkadi, como la vio Sabino Arana, era la Patria de los Vascos agrupando a Navarra y a Iparralde. Al final se cae en el código de la IA o de quienes durante cuarenta años permitieron Euskal Herria pero persiguieron Euzkadi. Desde luego en el Correo Español, el gran diario de la dictadura, jamás apareció Euzkadi y si Euskal Herria. Solo por eso la denominación debería merecer un mayor respeto.

Y nombro a José Ramón Scheifler pues fue uno de los puntales de Deia. La persona que más editoriales y artículos ha escrito en estos 44 años y que ahora deja de vivir en la residencia de los jesuitas de Deusto para hacerlo en  Loiola. Tiene 101 años y ya pocos saben lo importante que ha sido para Deia.

La vida pasa, los periódicos de papel luchan por su supervivencia, todos, pero ahí sigue Deia pedaleando y tratando de hacer una información propia, del país, de cercanía, con buenos editoriales, buena información local, aunque la sección internacional, que es para todo el Grupo, sea muy deficiente y escorada. Se han cerrado periódicos en América por las dictaduras existentes, como cerraron en su día el Euzkadi, y ni una letra. Pero esa es otra batalla. Lamento que una de las banderas de hace 44 años se haya diluido en una información tendenciosa o no trabajada.

El año que viene Deia cumple 45 años. Confiemos que a pesar de todas las inmensas dificultades, siga siendo esa luz al final del túnel. Y que los fieles lo sigan comprando. Ha sido la fiel infantería quien ha sostenido el medio y ahora veo con cierto estupor que toda esta nueva burocracia que se ha formado con las ideas de Deia no tengan claro lo que significa apoyar con su compra un medio que tantas batallas ha dado y tiene que seguir dando. Ya sé que los jóvenes no tienen la cultura de la prensa escrita por pura comodidad y falta de militancia y porque todo les ha venido dado pero  ojalá se  enganchen con este móvil impreso, con 44 años de historia por detrás y con una información y reflexión que no se tiene en otro lugar.