Lo cuenta Jorge Ramos en su libro “17 Minutos” sobre el incidente. El 25 de febrero de 2019, el veterano presentador de noticias de la cadena Univisión, Jorge Ramos, se sentó a entrevistar a Nicolás Maduro. Como era de esperarse, la tensión reinaba entre ambos. La entrevista duró sólo 17 minutos. Terminó abruptamente cuando Ramos mostró en su tableta imágenes de tres hombres buscando comida en la basura, cerca del palacio de Miraflores en Caracas.

Maduro quiso tapar las imágenes con la mano y se retiró. Inmediatamente, el periodista mexicano y su equipo fueron detenidos, las herramientas de trabajo fueron confiscadas -incluida la tarjeta en la que estaba grabada la entrevista-, para ser deportados al día siguiente a Estados Unidos. Los dictadores actúan así y Venezuela es una dictadura.

Unos meses después apareció la entrevista, pero es ahora cuando contó en el libro la odisea que tuvo que hacer “algún funcionario del entorno presidencial” para que llegara a sus manos en Bogotá. Para su sorpresa el video no fue el grabado por ellos sino por los camarógrafos del régimen que documentaron, al mismo tiempo que lo hacía Univisión, el frustrado diálogo entre Nicolás Maduro y Jorge Ramos. Debo decir que los fondos que se recauden con la venta del libro irán en su totalidad a ACNUR, la agencia de la ONU para los Refugiados, con destino a los refugiados venezolanos en los países más afectados.

Y para terminar un desmentido.

“Desmentimos rotundamente que EE. UU. no donará vacunas contra la covid-19 a Venezuela. Reiteramos nuestra voluntad en resolver la crisis humanitaria que enfrenta Venezuela, por lo que hemos donado más de 1.200 millones de dólares”, escribió el embajador James Story en Twitter.

Agregó que el “enfoque” de su país es ayudar al pueblo venezolano, pero -aclaró- para ello “es necesario que exista un sistema transparente para vacunar”. Constantemente evaluamos la situación para futuras donaciones. EE. UU. apoya plenamente un esfuerzo sólido de vacunación que pueda llegar a todos los ciudadanos de Venezuela”. Venezuela realiza, desde el pasado sábado, una nueva fase de vacunación en varios puntos del país, pese a que no ha hecho público el plan que se lleva a cabo, que es, según la oposición y organizaciones sanitarias, discriminatorio, al usar como referencia el Sistema Patria, usado para el reparto de ayudas estatales. Es decir solo se vacuna a los afectos al régimen.

La omisión de un plan de vacunación generó desconfianza entre diversos sectores nacionales e internacionales, entre los que se encuentra el Gobierno de EE. UU., que exige transparencia para que se haga efectiva una posible donación de vacunas.