Poca gente joven sabe que donde ahora está el Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna, hubo un importante astillero fundado en 1900 por los primos Sota y Aznar, de reparación y construcción de buques. Su cierre en los  años ochenta fue traumática y la batalla entre la policía y los trabajadores de gran virulencia. El puente de Deusto parecía uno de la guerra civil durante aquel cierre. Y es que  la competencia de los astilleros de Corea y Japón junto a la inexistencia de una Unión Europea que protegiera sus astilleros hicieron el resto.

Tiene también su historia cuando el Diputado General de Bizkaia José Alberto Pradera apostó por construir allí un Palacio de la Música. Se argumentó que no había sitio para el Kursaal en Donosti y otro parecido en Bilbao pero la persistencia de Pradera  logró se construyera y al pobre diputado de cultura Tomás Uribetxeberria le tocó ir más de cien veces a comparecer a las Juntas General pues los de siempre no querían esa construcción y le hicieron la vida imposible. Hoy son los primeros en utilizarlo. Nada nuevo. No al Metro, No al Guggenheim, No al Puerto, No a Zabalgarbi.

Lo finalizó el Diputado General Josu Bergara que le añadió el concepto de no solo Palacio de la Música sino de Congresos y una afortunada terquedad suya hizo que en la sala principal se colocara un órgano para sus Conciertos. Nadie lo había contemplado y él que es un melómano acreditado preguntaba el por qué en Bilbao no podía haber conciertos de órgano o con órgano.

Es decir, tras el Palacio Euskalduna hay mucha singladura de barco en astillero siendo inaugurado, tras cinco años de trabajo en 1999, por uno de sus trabajadores a botellazo limpio como son las botaduras de los barcos  ya que la morfología y el acero corten oxidado el aspecto es de una gran construcción naval.

La historia del Euskalduna es la de un éxito absoluto. Espectáculos y premios. El tiempo ha demostrado que el Kursaal y el Euskalduna pueden convivir gracias a haber contado con buenos directores que le han sacado brillo a su encomienda a pesar de que Sortu diga, ante el nombramiento de Nerea Lupardo como nueva directora que “es la manera habitual de proceder del PNV, un nuevo ejemplo de puerta giratoria” según Bea Ilardia o Eneritz de Madariaga  que “el PNV cree que las instituciones son un batzoki más”.

Es curioso que nunca reconocen nada. Esa historia de éxito se ha logrado  gracias a una apuesta de las gentes del PNV por el Palacio, liderado por personas del PNV pero con mentalidad abierta y no con la de mosquito  de los que hablan de  las puertas giratorias y los batzokis. Al  parecer la experiencia de Nerea Lupardo en gestión durante 22 años, no sirve de nada. Es tan solo para Sortu una puerta giratoria. Ya se sabe, es mejor que la experiencia se obtenga en manifestaciones y en acciones marginales que en la brillante gestión de otra de las apuestas del PNV como es Euskaltel. Y en cuanto a creer que las instituciones son un batzoki más, a esta gente  se les  debería pedir un mínimo de respeto y de imaginación. Al parecer es mejor que los directivos provengan de las Herriko Tabernas o de una pasantía por Nicaragua. Es la crítica por la crítica, la negatividad por la negatividad. La demostración de que no tienen nada que ofrecer a esta sociedad.

Conozco a Nerea Lupardo y considero que es una magnífica apuesta por su experiencia, su talante, su carácter y su radar bien puesto. Le conocí con Xabier Ormaetxea en Basauri ya que nos propició una visita al parlamentario Txomin Aurrekoetxea, uno de los grandes servidores del PNV, y no es muy habitual que en este mundo de Adanes y de Evas en el que vivimos haya gente que se ocupe de reconocer el trabajo de los demás a pesar de que no abandones falsamente la palabra cercanía y humanismo  en sus labios.

Zorionak Nerea! Y que rabien estos criticones sin causa ni motivo!.