Me hacen estos dos comentarios Martin Lasa y Joseba que transcribo:

Martín Lasa:

Les sacas de alegres y combativos y tienen un problema. No saben hacer nada y mucho menos pensar en sus convecinos.

Han tenido una oportunidad de oro para mirar por el futuro de Azpeitia y por ende de toda su zona de influencia y se han limitado a no hacer nada.
Lo de siempre, vamos.

Les sacas de la pancarta y tienen auténticos problemas porque más allá de la pancarta y de vociferar, no hay mucho más para ellos.

Atrapados como están no se les ha ocurrido otra cosa que mentir descaradamente y decir que no había ni ofertas ni nada de nada. La alcaldesa de Bildu ha debido estar reunida con el Espíritu Santo, por lo visto.

Es lo que tiene elegir para regir los destinos de la población a quien no está preparado para ello y no ve más allá de borrokas y de primaveras rojas.

Como el tiempo pasa volando y 2023 está a la vuelta de la esquina, el pueblo de Azpeitia dictará sentencia contra quienes pudiendo crear un montón de puestos de trabajo y espabilar a los jóvenes más emprendedores de la zona para que creen muchos más, hagan lo de Bildu. Nada.

Conservando además para las futuras generaciones de Azpeitia un terreno enorme en medio del pueblo, cuando las cosas sean diferentes, Bildu y su alcaldesa de turno, han optado por la de siempre. No hacer nada y defender el no con uñas, dientes y en este caso con mentiras, negando la mayor.
Todo por no querer cambiar una ordenanza municipal de hace unos años, que por cierto, deja las puertas abiertas a hacerlo por si acaso.

No al metro, no al Guggenheim, no a Leizaran, no a todo.
A ver si al final va a resultar que al final, no es que sean incompetentes, es que son más vagos que la chaqueta de un guardia.

Joseba:

Interesante información sobre la historia de Corrugados con Sortu y Ela como responsables de su cierre.. Muy conveniente tenerla en cuenta.
Todos los que tenemos algunos años ya, sabemos el papel tan favorecedor de la izquierda cutre radical de los sindicatos y los batasunos en promover el cierre de empresas gracias a sus maximalismos trasnochados y perjudiciales para luego pedir responsabilidades a los demás.

Porque lo que más les conviene es la agitación social y eso se favorece con la destrucción del trabajo y del bienestar social.

Y esto hay que decirlo.

La alcaldesa de Azpeitia, que es la que tiene que dar las explicaciones, se ha limitado a esgrimir el plan general de urbanismo como ariete para someter a un jaque a la empresa. Pero la empresa ya no se juega nada y lo mismo llevarse la producción de Azpeitia a otra de sus plantas.

Porque la alcaldesa les ha dicho que la ubicación tradicional choca con el plan general y ya está. El gobierno vasco, que conoce perfectamente el plan, ha dicho que se puede negociar con renuncia parcial de ambas partes. Pero la alcaldesa se ha enrocado.

Pues ella es la responsable.

Ya puede tener insomnio, ya.