Los Borbones vuelven a convertirse en el centro de todas las miradas. Ya en su día, Pilar Eyre fue la encargada de explicarnos lo que costaba mantener las dos piscinas, la limpieza general, la conservación de los trofeos del emérito en un habitáculo especial para ello (que contiene disecado el oso ruso Mitrofán, cazado por Juanito tras emborrachar al pobre animal en Rumanía), y la conservación de la bodega con más de 10.000 botellas de vino.

Es la última excentricidad conocida del fugado heredero de Franco que sacaría los colores a la monarquía y a cualquiera pero, como sabemos, estos intocables no se ponen rojos con nada ¿Para qué?

El tema de la bodega con las 10.000 botellas se supo gracias al primo hermano de «Conzeta Ortíz«, David Rocasolano, quien visitó la bodega acompañado de «El Preparao» y, «paseando por el laberinto de anaqueles, pisando arena de playa, paladeando el aroma noble y sobrio de roble«, cuenta que el propio Felipe le confesó que dicha arena la habían traído de una playa del Índico, ya que cuenta con unas condiciones perfectas para mantener la humedad. Al ser un tema que podía dar mucho que hablar, Letizia «con zeta» (que los acompañaba en la visita), le dijo a su primo: «Hazme un favor. Sé discreto con esto de la bodega. No lo cuentes por ahí«. Afortunadamente, no hizo ni puto caso a su prima-compi-yogui y lo publicó (si no, todos estos desmanes tampoco se sabrían).

Así, en el libro «Adiós, Princesa«, Rocasolano dedica unos polémicos párrafos a la bodega: «Tras visitar habitaciones y despachos, bajamos a los sótanos y Letizia abrió un portalón. Yo pensaba que, por fin, iba a conocer la biblioteca. Pero cuando se encendieron unas tenues luces, ante mí se abrió una vinoteca particular inmensa. Paseamos por el laberinto de anaqueles pisando arena de playa, paladeando el aroma noble y sobrio de roble y contemplando el fabuloso espectáculo del vino (…) Felipe me aclaró: Es arena de playa. La traen expresamente de una playa del Índico porque tiene las condiciones perfectas para mantener la humedad«. Y es que estos no reparan en gastos: Hasta suelen traer agua del río Jordán en un avión de la Fuerza Aérea española para bautizar a sus vástagos.

Ya en 2013, Patrimonio del Estado (o sea, «Marca España«), se encargó comprar una partida de esta arena del Índico para las cavas reales. También se propuso catalogar las tres bodegas en las que el emérito fugado guardaba sus vinos, dos en Zarzuela y otra en el Palacio de Oriente. La razón para querer catalogar los vinos fue que, durante un tiempo, se pensó en subastar la colección. «Para hacer caja y como gesto de buena voluntad por parte de Juan Carlos tras la cacería de Botsuana meses antes, cuando su popularidad estaba por los suelos. Finalmente la idea se desestimó y hoy son solo, su familia y amigotes quienes disfrutan de la bodega en ocasiones especiales«. Aquel dinero hubiera ido a parar a las arcas del Estado pero sigue habiendo uno en Abu Dhabi que piensa que las arcas del Estado son de su propiedad. En serio… Lo piensa.

Y, ahora, según Transparencia, la existencia de esos vinos «pertenece al ámbito estrictamente privado de la familia«, por lo que no hay datos sobre su valor o su inventario. O sea, que disfrutan de un bien pagado por todos pero Transparencia se niega a facilitar datos.

Es acojonante el concepto de «transparencia» que tienen en «Marca España«. Yo, cambiaría el nombre de ese inútil Organismo, nido de enchufados, por el de «Transpajeta«.

En fin… Esperamos a la siguiente de la semana porque, mucho me temo que va a seguir saliendo caca relacionada, directa o indirectamente, con este fugado heredero de Franco hasta que, por ley natural, ya no sea políticamente correcto decir nada relacionado con el sátrapa.

En realidad, nunca ha sido políticamente correcto y, algunos, hemos tenido oír de todo. Incluso hemos sufrido desde denuncias judiciales hasta la remoción laboral. Y así hasta que el tiempo ha terminado por darnos la razón y, pese a ello, nadie se ha disculpado ni reconocido que teníamos razón ya que, en el fondo, no hacíamos otra cosa más que denunciar y adelantar escenarios que a día de hoy quedan sobradamente demostradas. Yo mismo sufrí pena de «nevera» en EiTB (la Radio Televisión pública vasca) por lo que vi cortados mis ingresos como colaborador. También no fui renovado como externalizado en mis funciones de Community Manager de la Policía Municipal de Bilbao (siendo de sobra probada y demostrada mi ejemplar, cualificada y reconocida función profesional). Pues bien: Nadie de aquélla ETB ni nadie del Ayuntamiento de Bilbao se ha disculpado. Será que tienen memoria de pez, mala conciencia o algo por el estilo o, también puede ser, que no quieran reconocer su real peloteo haciendo caer a un mero mensajero por salvar sus bien remunerados traseros. A un mensajero que tenía razón… Y ellos no.

Parece que hay mucho Borbón suelto, también, hasta en nuestro entorno.