No ha sido la causa determinante, pero si una de ellas que la planta de Electrolizadores de Ingentea, Iberdrola se haya ido a Guadalajara por la conflictividad laboral puesta de manifiesto por ELA y LAB de manera continua, no solo frente a la  Iberdrola en Bilbao sino por sus calles. No digo que los trabajadores no hayan  de defender sus derechos, pero lo de ELA y LAB no es propio de un sindicalismo moderno y propiciador de captación de empresas  sino todo lo contrario, de ahuyentarlas. Una mala noticia.

Tampoco ha extrañado nada que Corrugados se vaya de Azpeitia. Una alcaldesa sentada en su silla gestatoria esperando que la empresa le dé explicaciones de rodillas, sin la menor intención de negociar nada, sin ella solicitarlas ni buscar acuerdo alguno, con el NO  para la  adaptación de  unas leyes  urbanísticas modificables en beneficio de la creación de 700 puestos de trabajo, con una EA formando parte de Bildu callada como un muerto, una cerrazón mental tipo pared esgrimiendo el mismo dogma de cuando impusieron el puerta a puerta, y un odio cerval a la empresa privada han dado ese resultado que solo podría ser modificado sin en futuras elecciones el pueblo toma nota de a quien vota, si a un partido que trabaja por su bienestar o una organización inflexible, dogmática y enfeudada en acabar con la propiedad privada como en los viejos tiempos del marxismo leninismo más cerrado.

Hoy, para informar de los acuerdos adoptados por el Consejo de Gobierno foral,  Eider Mendoza, preguntada por los periodistas sobre esta cuestión, ha considerado «inaudito» que se haya perdido esta «oportunidad histórica» de crear «más de 700 puestos de trabajo» en un territorio «industrial».

Además, ha recordado que estaba en la mano del Ayuntamiento la «posibilidad» de poner en marcha este proyecto «de futuro» y para ello «contaba con la colaboración y el visto bueno» del Gobierno Vasco y la Diputación. Por ello, ha señalado que será el Consistorio de Azpeitia el que tenga que dar explicaciones al respecto.

Por su parte Arantxa Tapia no se ha mordido la lengua y ha hablado con absoluta claridad, cosa que se agradece y mucho.

La consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia, ha expresado este martes su «malestar, tristeza y bochorno» por el comportamiento del Ayuntamiento de Azpeitia sobre Corrugados, que ha provocado que el Grupo CL haya decidido no reabrir la planta de la antigua acería en la localidad guipuzcoana, donde tenía previsto realizar una inversión de 50 millones de euros para su reapertura y supondría la creación de cerca de 700 puestos de trabajo.

Tras lamentar la oportunidad de empleo perdido, la consejera ha asegurado que el Consistorio actúa como «un nuevo rico» y ha acusado a la alcaldesa, Nagore Alkorta, de EH Bildu, de mentir y de «echar balones fuera». «Esto no es ni fuego cruzado ni batalla política, es una dejación clara de la responsabilidad municipal», ha afirmado.

En una comparecencia pública tras el Consejo de Gobierno celebrada en Vitoria, Tapia ha dicho que no dirá que está enfadada, pero no puede ocultar su «malestar y tristeza especialmente por la oportunidad perdida de generación de empleo».