El gran desafío de la humanidad sigue siendo la batalla contra una enfermedad a la le ha ganado batallas, pero que en el horizonte tiene todavía mucho que pelear para una victoria definitiva

Desde que el pasado mes de marzo nos diéramos cuenta de las dimensiones de una pandemia global y de cómo ésta marcó y marcará nuestras vidas, también resulta oportuno mirar a todos esos malos con los que, por desgracia, nos habíamos acostumbrado a vivir o simplemente los habíamos asimilado hasta darles el punto de normalidad.

Uno de ellos es sin duda el maldito cáncer. Y sí, adjetivarlo no está de más y es difícil que no tengamos en nuestro rango de proximidad afectiva a alguien que haya pronunciado esa palabra: sigue constituyendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo, hasta el punto que la International Agency for Research on Cancer estimó que en el año 2018 se diagnosticaron 18,1 millones de cánceres en el mundo. La misma agencia estimó que en el 2020 fueron unos 19,3 millones, y la estimación para el año 2040 habla de más de 30 millones, lo que sería un incremento más del 50 por ciento en solamente diez años.

Una de las preguntas más habituales en las entrevistas personales a personajes famosos de todo tipo es qué deseo le gustaría ver cumplido, y buena parte de las respuestas llevan durante años como denominador común una cura definitiva para el cáncer. Si bien ésta no ha llegado, la ciencia sí está peleando cada vez con armas más poderosas, y también con tratamientos como la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la terapia dirigida, la inmunoterapia, el trasplante de células madre o la terapia hormonal.

El factor psicológico es fundamental para encarar la lucha de los enfermos de cáncer. Y es precisamente ese lenguaje, el de la lucha, el que motivacionalmente se emplea en muchas ocasiones. En clave bélica, muchos ganadores de esa partida son un referente fundamental a la hora de relatar cómo han derrotado y librado esa batalla. Y es que el cáncer sigue constituyendo una de las principales causas de mortalidad del mundo, con aproximadamente 9,9 millones de muertes relacionadas con él durante el pasado año, siempre según datos de la International Agency for Research on Cancer. Se espera un incremento de esa mortalidad en los próximos años, estimándose la mortalidad en más de 16 millones en el año 2040.

En España, se estima que la mortalidad por cáncer se incrementará de 113.000 a más de 160.000 en el 2040. Los cánceres responsables del mayor número de fallecimientos a nivel mundial fueron el de pulmón (18% del total), el colorrectal (9,4%), el cáncer hepático (8,3%), el cáncer de estómago (7,7%) y el cáncer de mama (6,6%).

Es importante tener en cuenta que la mortalidad podría ser un mejor indicador de los avances terapéuticos que la supervivencia, ya que se ve menos afectada por algunos factores como los cambios en los programas de detección (si aumentan los casos detectados precozmente aumenta la supervivencia y la incidencia, aunque no disminuya necesariamente la mortalidad).