De nuevo con el Año Jacobeo el tema aeroportuario gallego ha entrado en una crisis de epifanía. El péndulo informativo anuncia reuniones del Comité de Rutas Aéreas de Galicia. Tememos que se resucite la aristofobia, que tanto afecta a la conectividad de los aeropuertos de Vigo y La Coruña, las dos áreas industrial-empresariales más relevantes de nuestra región. Sería de desear que Alvedro y Peinador no tuviesen un trato injusto, mientras es dable contemplar una magnífica estación aérea abandonada en Lavacolla al lado de una megalómana edificación que no descansa, en lo que debiera ser, una arquitectura funcional y sencilla. Todavía recordamos las manifestaciones , de hace algún tiempo, del Secretario del Eje Atlántico :”El textil de La Coruña se distribuye a través de Zaragoza y la pesca gallega se embarca en Vitoria”.

EL ALIVIO GUBERNAMENTAL

El gobierno de Pedro Sánchez respira aliviado de la deserción de Pablo Iglesias, incómodo personaje, que no fue capaz de sintonizar con el espliego y la lavanda del feminario ministerial como lo evidencia su cambio de “look”. Ante el temido “sablazo” fiscal, Iván Redondo, el “gurú” de la Moncloa, prepara a sus operadores “catódicos” con el ardor de la parlería de charlatanes y arribistas que intentarán derivar la realidad en caricatura. Es el negocio de lo político y  las audiencias. Se han difundido en los medios económicos la pretendida recaudación de 3.500 euros anuales por cada hogar. La titular de Economía, vicepresidente 2ª del gobierno, Nadia Calviño, ha cesado a su Secretaria de Estado, sustituida por un economista partidario -se dice- de “AJUSTAR” las pensiones de los actuales jubilados. El caso es alcanzar el montante de 48.000 millones al año de recaudación. En tanto, el gobierno de Sánchez, uno de los más manirrotos de la UE, desarbolado por su pobre gestión de la pandemia (cada vez se hace más necesaria que sea auditada), está desnortado y recaudador. Ante la aflicción que sufre el bolsillo del contribuyente, uno se pregunta sí el Ejecutivo ha estrujado su magin para reducir el oneroso gasto público. Los “chiringuitos” subvencionados, el martilleo publicitario desorbitado y sin precedentes, nos llevan sin remedio a la inflexibilidad sin precedentes. “Vivimos en un Estado de Derecho” proclaman sin desmayo, para disimular las consecuencias de la reciente derrota electoral en Madrid, y nos suena a sarcasmo, más todavía si escuchamos a altos cargos, a los ministros. El observador cotidiano se pregunta cómo hemos de juzgar la acción de estos dirigentes ¿por sus intenciones o por sus actos?. El maná de Europa aún no ha llegado y ya existe el publicitado temor, que todas las ayudas las gestione directamente el Gobierno, sin la intervención de agencias independientes como hacen otros países

Anécdota

La Legión dispone de varias mascotas (en idioma inclusivo) un carnero/a, un loro/a, una cabra/….., un perro/a, etc. Un buen día el loro desapareció, hasta que pasado algún tiempo unos legionarios paseando por Melilla escucharon “¡A mí la Legión!, ¡A mí la Legión!”. Era el loro que reclamaba la atención de los caballeros legionarios, que inmediatamente lo rescataron.