Con relativa frecuencia, solemos leer en los periódicos titulares como «El congreso a la búlgara del PP andaluz» (El Imparcial, 3-3-2014), «Cospedal gana a la búlgara» (Público, 5-5-2012), «Susana Díaz gana ‘a la búlgara’ unas primarias marcadas por la falta de transparencia» (El Confidencial, 2-7-2013), «Amplio respaldo a la nueva dirección de EH Bildu» (Gara, 9-5-21), o «Las bases de EH Bildu reeligen a Arnaldo Otegi como coordinador general con el 88% de los votos en un congreso sin candidatura alternativa» (Diario.es, 9-5-21).

Pero ¿Qué es eso de «a la búlgara» o lo de «Casi a la búlgara«?

Pues ganar a la búlgara, según la Fundéu -entre otras fuentes-, se usa cuando en unas elecciones un candidato obtiene una mayoría, si no por el 100% de los votos, sí por el 99,99999. Y de tan abultada que es resulta sospechosa. No por ser ilegal o por que haya fraude. Sino porque parece haber una «curiosa» disciplina de voto. En otros países algo más ‘disciplinados’, más que por lealtad es por puro miedito a represalias. Véase el caso de la antigua URSS, o, en la actualidad, China, Cuba, el narco-régimen de Venezuela, Irán, Corea del Norte, o la Bielorrusia de Lukashenko. Pero la expresión se originó a partir de los Congresos del Partido Comunista Búlgaro entre los años 60 y 70, durante los cuales salía siempre elegido como secretario general por aplastante mayoría Todor Zhikov. El PCB era un partido de ideología marxista leninista que gobernó Bulgaria desde 1946 hasta 1990, año en que cambió su nombre por el de Partido Socialista Búlgaro.

Desconozco si sus dirigentes se referían a este cambio como un viaje al centro, la Wikipedia no lo indica.
Desde 1954 hasta 1989, el partido estuvo al mando del simpático Todor Zhikov. Digo simpático porque alguien capaz de cosechar mayorías tan abrumadoras en cada elección debía de ser un tipo muy afable y querido, ¿no? Zhikov fue un político muy en la onda de la Unión Soviética, país con el que mantuvo estrechas relaciones, especialmente en la época de Leónidas Brezhnev, con quien se llevaba de maravilla a juzgar por las miraditas y besitos que se regalaban en algunas fotos.

Supongo que esta curiosa unanimidad en la opinión de todos los votantes no es exclusiva de Bulgaria. Por seguir hablando de historia, en «Marca España» ocurría lo mismo con un referéndum organizado por el franquista asesino Manuel Fraga en 1966 para aprobar la Ley Orgánica del Estado, que aunque fue presentada como una «Constitución», en realidad no era otra cosa más que el marco legal para asentar lo que ya existía, y que no era otra cosa más que el régimen franquista.

Según nos explica Paul Preston en su libro «Franco, Caudillo de España«, en algunos lugares, la eficacia y entusiasmo de los funcionarios hicieron que Franco obtuviera el voto del 120% del electorado local. Lo cierto es que la expresión «a la búlgara» se empezó a usar para referirse a congresos. Luego se ha ido generalizando para elecciones y situaciones donde solo hay un candidato que resulta elegido sin rival y por aplastante mayoría, sin discrepancias de ningún tipo. Y tiene pinta de haber llegado para quedarse definitivamente. Puede ser el caso de Arnaldo Otegi.. ¡Viva la globalización, que todo lo unifica!

El caso es que ayer se dieron a conocer los resultados de las votaciones desarrolladas desde el jueves en el transcurso del II Congreso de la coalición abertzale y, la plancha encabezada por Otegi para la dirección de EH-Bildu recibió el 88% de votos a favor, mientras que (sin ninguna «plancha alternativa») un 6,65% votó en contra de esa plancha y un 4,86% votó en blanco.

Casi «a la búlgara«.

Pues nada… Zorionak al vencedor y a su Dirección «fuerte».