Hace tres días reproduje un análisis de un amigo de Amurrio, alumno de Ángel Gabilondo en Gasteiz. Nos decía que le llamaban el «Mandi» por su mandíbula y que era buena gente. Hoy nos manda una foto de aquellos tiempos, donde el candidato parece  un Beatle. También nos hace algunas consideraciones sobre la situación actual. Dice así:

«He escuchado en Radio Euskadi el programa «Parlamento de las Ondas». Como hacía mi abuelo, que había sido gudari del batallón Araba, con tararí, el parte de guerra de Radio Nacional de España bajo el franquismo he apagado el aparato. No resisto escucharle al parlamentario de Sortu, Iker Casanova. Su tono descalificador, su amargura, su obsesión antipeneuve es de siquiatra. Yo creo que se ve ya de Consejero de Sanidad y Consumo de un gobierno Vascongado con Otegi de Lehendakari y por eso tiene que descalificarlo todo. Lo grave es que lo hace sin pedir permiso por su pasado violento. Para él vale todo. No le aguanto. No me parece una buena persona.

Tampoco me gusta nada lo que vemos de los jueces vascos que al parecer tienen una interpretación de las leyes distintas a los de Baleares, Castilla, Navarra y Valencia. ¿Por qué será?. ¿No tiene nada que decir el decano y el nuevo presidente del Tribunal Vasco?. Parece que no. Entonces, ¿cuál es su papel?.

Todo el mundo sabía lo que iban a decir. Es normal. No hay más que escucharles en las tertulias al juez Garrido y a la juez Biurrun con todo lo que de anómalo tiene que los jueces sean tertulianos. Están al pan y a las tostadas. Y eso que a mí me enseñaron cuando estudiaba derecho que los jueces hablan a través de sus autos y sentencias. Aquí no. En alegre biribilketa, un juez opina sobre lo divino y humano, pone a bajar de un burro lo que no le gusta, muestra su ideología y luego dicta sentencia. No me digan que eso no es realismo mágico.

También parece cada día más evidente la insustancialidad que se reprochaba a Sánchez cuando hace tres años consiguió la presidencia, entre otros gracias al PNV (bien hecho en aquel momento), al que trata a palos, como corresponde a un socio preferente. Vaya visión de la política.

Valencia: 41 casos por 100.000 habitantes, la justicia  avala el toque de queda.

Euskadi: 466 casos por 100.000 habitantes, la «justicia=Garrido&Biurrun» tumba el toque de queda.

Con la misma ley, pero con diversos intérpretes. El sesgo es de nota.

Propongo derivar el teléfono de Osakidetza al Tribunal Superior del País  Vasco, sala de lo Contenciosos  (pregunten por Garrido&Biurrun). Y digo Biurrun por sus declaraciones cuando Garrido sentenció lo que sentenció. Que el hombre estaba hecho para el sábado y no el sábado para el hombre. Menudo tufo  super anti tienen, pero hay que respetarles. Son amos y señores. Y cuidadín.

Y en el Parlamento Vasco: cuando Iriarte y Gorrotxategi pregunten a Sagardui o al Lehendakari, remitirles a los Garrido&Biurrun.

Ya vale!!!!

Lo de no renovar el estado de alarma, algo típico  de spin doctor de baratillo. El ridículo se oye en Estambul y el problemón que nos deja a nosotros es de aupa el Erandio. A ver que dicen los jueces  del TSJPV  en un par de semanas cuando peten las UCIS

Por cierto ahí tenéis la foto del  hermano Gabilondo cuando me daba clase en Vitoria. Ahora, como vivo en Amurrio y no voy a Madrid para nada, hace tiempo que no le veo. La foto es de  1972. Yo de vivir en  Madrid, le hubiera votado a él, mejor que la Sra. Ayuso, un millón de veces. Su partido, le ha tratado fatal. Ojalá su hermano Iñaki nos haga alguna de sus reflexiones.