El gobierno español ha enviado a Bruselas (30-04-21) sus pretensiones de la ayuda económica de los fondos de reconstrucción “Nex Generation” cuya documentación es un arcano para el ciudadano, incluso para la opinión pública, pese al jolgorio enunciativo y propagandístico. Entre las ayudas solicitadas figuran las obras del ferrocarril al Puerto Exterior cifradas en 150 millones de euros. Esta infraestructura permitirá la inicial recuperación de los muelles de Baterías y Calvo Sotelo; más tarde se recuperará San Diego, que permitirá rediseñar la zona central urbana de La Coruña y completar la fachada marítima. El tramo ferroviario será de 6,5 kilómetros de los cuales 5,2 serán bajo tierra. La obra tendrá un plazo de ejecución de 4 años. La proyectada condonación de la deuda de nuestro puerto, unos 300 millones de euros no será otorgada, si bien se negociará un calendario para su amortización en cómodos plazos hasta el año 2045. Para la apertura de los muelles se creará una nueva entidad pública. Entre la maraña administrativa que se omitió por parte de las autoridades estatales, en el proyecto original el tramo ferroviario a Langosteira, omisión que se corregirá, salvo error u omisión, con cargo al resultado de la liberación de los muelles, como se aceptaba en el convenio inicial suscrito por el alcalde Vázquez.  Baste señalar que la remodelación del muelle Calvo Sotelo está cifrada en 57, 7 millones de euros. La Xunta, principal protagonista, es decir nuestro convecino Núñez Feijóo y el ministro Ábalos han invitado a la Diputación y Ayuntamiento de La Coruña a sumarse a los acuerdos y a realizar aportaciones económicas, como ha consignado el gobierno autonómico. Llegaremos al final de un trámite, muy lento, en el que los políticos tratarán de hacer bingo y adornar con hábito social la gran transformación anunciada para nuestra ciudad, incluso aquellas envueltas en celofán inmobiliario. Las operaciones hay que presentarlas con esmero legal para evitar la “voxpopuli”, que es un modo de terminar en cualquier parte.

OTROSIDIGO

En un seminario sobre estrategias de la ciudad, el ilustre arquitecto Busquets autor del Plan General, al parecer arrumbado, señaló: “En La Coruña se ha practicado un urbanismo salvaje en los últimos años”. Los exponentes están a la vista: Agra del Orzán, Monte Alto, Matadero, Montiño, La Gaiteira, Buenavista, Los Castros,  ejemplos urbanísticos donde los gobernantes municipales han perdido la excusa de la ignorancia. Recordemos que la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), hace años, visitó nuestro ayuntamiento y pidió que  “se evitasen trámites administrativos” que encarecian el precio de la vivienda y que se suprimieran los “peajes”. La regeneración urbanística, según Busquets, exigía y exige la estación intermodal, convertida en un cromo virtual dado su retraso.

Las reuniones que se celebran en el Ayuntamiento con el personal técnico de Ministerio de Transportes, son cónclaves de manual ordinariamente, donde se apilan opiniones y proyectos, que a veces, sienten sus excesos sobre el cogote de los propios funcionarios técnicos, acostumbrados a huir de la temeridad en las propuestas u opiniones, convencidos que en la vida pública es más fácil utilizar el florete que la navaja. El “bloqueo” por parte de la Alcaldesa a las negociaciones portuarias expresa la distancia entre la propuesta de la Xunta, sin abrir estas una negociación, como indica “La Voz de Galicia”, o presentar un plan alternativo. Los coruñeses queremos saber si la construcción del ferrocarril a Langosteira, omitido los sucesivos ministerios de Fomento, será sufragada por el Estado o reembolsada por las arcas locales o regionales y así la reversión de los terrenos liberados se aplicarán a condonar la deuda, como se hizo con otros puertos o se resacará de nuestro bolsillo. Lo evidente, resulta que los acuerdos, que ahora quieren derogar, fueron establecidos por el gobierno municipal socialista y que el liderazgo estelar coruñés confirma que los socialistas, ávidos de poder, son “muy audaces y torpes” cuando lo alcanzan.

Esperamos que la Corporación Municipal reflexione sobre el respeto que merecen los compromisos contraídos y que se llegue a un acuerdo con la Xunta y Estado, como requieren los ciudadanos y necesita urgentemente La Coruña. Sobre todo que no se considere a los ciudadanos personal descatalogado.

En “La rebelión de las masas” decía Ortega que “Europa es, en efecto un enjambre: muchas abejas y un solo vuelo”. Bruselas en la actividad comunitaria, es un avispero. Más de 15.000 profesionales del “lobbyng” influyen en el diseño de las leyes europeas. En la capital belga operan más de 200 firmas internacionales y medio millar de grandes compañías que ejercen tan hábilmente su presión que, algunas decisiones de la Unión Europea, esconden intereses sectoriales. Bruselas en una ciudad donde todos parecen estar muy ocupados, una ciudad que desconoce la bohemia, ve poco el sol y soporta estoicamente la lluvia, conocida como “drache”. Bruselas es también de los últimos reductos de la burguesía. Ser burgués y “brabanzón” permite hablar un buen francés, sembrado de palabras inglesas. En Bruselas, las cosas no se explican, se advierten. Conviene repasar la obra del gran europeísta Jean Monet, cuyo pragmatismo hizo que aunara en un solo proyecto dos voluntades políticas distintas: la federalista y la intergubernamental. En la Universidad de La Coruña funciona con gran prestigio la cátedra Jean Monet de Estudios Europeos que dirige el profesor José Manuel Sobrino Heredia. Siendo ministro de Cultura el coruñés César Antonio Molina pretendió instalar en nuestra ciudad un Centro de Estudios Europeos, que sufragaría la UE. No fue escuchado.

ANÉCDOTA

En estas fechas rendimos homenaje a una eximia coruñesa Doña Emilia Pard Bazán, marquesa de Pardo Bazán, primera académica de la RAE, escritora, precursora del feminismo de solvencia. Los amigos de la Memoria Histórica, ahora también “Memoria Democrática”, se han olvidado de uno de los hechos más importantes de la vida de Doña Emilia: la muerte de su único hijo varón Jaime conde de Pardo Bazán, que fue secuestrado junto a su hijo y asesinados por los milicianos republicanos, en los primeros días de la Guerra Civil, por su posicionamiento monárquico y contrario a la proclamación del 14 de abril de 1931. La memoria, para ser histórica debe reconocer la verdad y no ocultarla.