En su libro, ‘Las aventuras de Alex en el mundo de los números’ el escritor Alex Bellos viaja por los cinco continentes para investigar la lógica y misterios que esconden los números en la Historia de la humanidad. Los estudios de antropología destacan que los números para numerar (1, 2, 3, 4…) tienen posiblemente cerca de 10.000 años de antigüedad. Durante esta época, en la que no se había desarrollado el estudio de las matemáticas, los números formaban parte de una rama del lenguaje que incluía pequeñas unidades para contar. La tribu Munduruku, por ejemplo, que vive en zonas remotas del Amazonas brasileño y cuyo estilo de vida está cada vez más amenazado, según Survival Internacional, sólo puede enumerar hasta cuatro o cinco. La siguiente cantidad que existe en su idioma es “muchos”.

Este primitivo sistema les permite calcular rápidamente las proporciones de cualquier elemento. Los miembros de la etnia Munduruku consideran que contar más allá de cinco es una ocupación ridícula, además de una pérdida de tiempo.

Las principales civilizaciones de la historia, como los babilonios, los griegos, los romanos, los chinos, los indios y los persas, desarrollaron formas diferentes de cuantificar los objetos y escribir sus números. El sistema numérico decimal, basado en el 10, es un elemento común en todas estas culturas antiguas, pero fueron los eruditos de Grecia y del mundo árabe quienes sentaron las bases de lo que hoy son las matemáticas. Sin embargo, la herramienta de cálculo más antigua del mundo, lo que hoy en día sería similar a nuestras potentes calculadores, es el ábaco. Un utensilio inventado en China y luego reinventado por los romanos, que servía para elaborar operaciones más complejas.

Dentro del estudio de los números, las combinaciones de cifras y números han despertado el interés de los estudiosos por su complejidad y aplicaciones en la vida cotidiana. Los números más especiales; como la famosa serie Fibonacci que aparece en el primer capítulo de la novela ‘El Código Da Vinci’; el número Pi (la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro que aparece en numerosas teorías científicas) y la proporción áurea (también conocido como el número de Dios) muy abundante en la naturales y que ahora se utilizan en el diseño de los iPod de Apple.

Otros números destacan por su misticismo y están asociados a fábulas y la religión Católica, como son el 666 y el 777. Mientras que el primero está vinculado al diablo, la maldad y al anticristo; el 777 es la otra cara de la misma moneda. Está relacionado con los ángeles, la buena suerte y los milagros. Por esta razón, estos tres números en línea suponen un símbolo de buena fortuna en los juegos de tragamonedas, una señal de que los astros están de tu lado.

Para los cristianos, el 7 es un número mágico relacionado con dios y con sus acciones: siete fueron los días de la creación según el Antiguo Testamento; siete las plagas que lanzó dios a los egipcios por esclavizar al pueblo hebreo y siete las trompetas que sacudirán al mundo el día del Apocalipsis.

El número 6, por su parte, también aparece en el libro del Apocalipsis. Según escribe el discípulo San Juan en su capítulo 13, “el que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis”. A partir de estos versos, numerosas personas han realizado distintas interpretaciones del origen de este número. La más extendida es que la cita de San Juan es una crítica velada al Imperio Romano y a su emperador Nerón, que gobernó entre año 54 dC y el 68 dC. En el alfabeto hebreo cada letra corresponde a un número. La suma de todas las letras que componen la palabra Nerón es de 666.

En la actualidad, las matemáticas y estadísticas se consideran disciplinas en alza, aunque dentro del grupo STEM (un acrónimo inglés que engloba ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) pueden que sean las que peor encaje tengan en el día a día.