Volviendo al tema de ayer (y vuelvo porque el corrupto Partido Popular sigue insistiendo en el mismo absurdo). De nuevo han vuelto a sacar a una parte de las víctimas de terrorismo en sus mítines. Lógicamente las de ETA (para ellos no hay otras). Insisten, aún a sabiendas de que su propuesta no tiene encaje jurídico, que «sus víctimas» deben formar parte del sistema para evaluar y graduar las penas de prisión.

Y me hago eco de un buen comentario de José L.M. en este Blog de DEIA, que viene a decir que a él no le parece nada mal y que sería «bastante democrático» siempre y cuando fuese esa propuesta fuese acompañada de:

– Los «usuarios» tendrán voz en la planificación de la política penitenciaria.
– Los «sin techo» podrán incidir con voz (¿y voto?) en la política de especulación inmobiliaria (en política de vivienda).
– Los que lleven más de un año sin médico de familia tendrán voz en la política sanitaria.
– Los parados de larga duración, tendrán voz en las comisiones que planifiquen la política laboral.
– Los que no tengan un duro, participarán en la elaboración de la política fiscal de las grandes empresas.
– Los estúpidos e incultos participarán en las comisiones de organización universitaria y de las enseñanzas medias.
– Los jubilados participarán en la dirección de las obras públicas y, añado, en la elaboración de políticas referidas a pensiones.

Lo cierto es que lo ha clavao. Evidentemente, nada de eso es posible a día de hoy por lo que serían propuesta con el mismo fundamento que las que hace el Partido Popular en la campaña madrileña. Cómo iba a faltar en una campaña electoral de Madrid algo que ocupa y preocupa a diario a las y los madrileños como lo es «la ETA«. Creo haber visto en una reciente encuesta del INE que, en Madrid, el terrorismo, ocupa la 18ª «preocupación» (entre 20).

A qué cosas «tan raras» tiene que recurrir el PP para arañar votos a costa de unas víctimas tan identificadas como manipuladas y cútremente utilizadas. Afortunadamente, ya sabemos para qué utiliza el corrupto Partido Popular el dolor de terceros. Basta con un simple recorte de Prensa ante el que no reaccionaron (ni tan siquiera para desmentirlo).