DEPOR LEAKS

El pasado día 27, aún con dificultades técnicas y organizativas, en un atípico horario cafetero (o chocolatero, según los gustos de cada quien) se celebró la primera Junta de Accionistas virtual de nuestro querido Deportivo.

A pesar de que se sometían a debate puntos importantes de la vida societaria de la institución blanquiazul, su masa social no compareció más allá de meros testimonios. Decimos esto, porque los resultados de la Asamblea arrojan unos números donde las únicas acciones presentes o representadas fueron las de titularidad de ABANCA, entidad financiera propietaria de un 75 % de acciones de la sociedad, y que ahora ha decidido tomar las riendas del club de forma directa y personal, designando para ellos a un ejecutivo (y ya ejecutor) de su propia cosecha y unos consejeros cuya relación con la mal llamada Propiedad son comidilla popular, debido a su misterio. Más si cabe cuando en algún caso, su vinculación con el DEPOR se desconoce, por no hablar de otros casos más sangrantes cuya significación en su vida profesional ha estado marcada por acciones u opiniones en contra de los intereses blanquiazules.

La lectura que dejan los resultados se hace evidente: prácticamente ninguno de los alrededor de 25.000 accionistas no mayoritarios ha aprobado la gestión del banco en el club. ¿Puede interpretarse esta postura como voto en contra? Legalmente, no. Pero legítima y éticamente, sí.

¿Cuáles son las razones que han llevado a estos resultados? Pues podemos englobarla en una sola: la mayoría social (no societaria) desaprueba que el banco haya tomado y ejecutado decisiones de la máxima importancia obviando el –hasta la fecha- órgano soberano de decisión societaria: la Junta de Accionistas. Es por ello, que en su día se habló de “golpe de estado”, que además de los actores descritos, tiene unos cuantos inductores, de los en próximas entregas daremos datos que pondrán  “la gallina en piel” a los deportivistas.

Por si esto fuera grave, la gestión Abanca ha visto acentuado su distanciamiento social por varios hechos. El primero, la falta de comunicación con la afición en cuanto a explicar cuáles son las bases del proyecto futuro de fugaz ascenso al fútbol profesional, si es que este existe. El segundo y más grave, repetición de un error ya pasado, pero muy próximo en el tiempo: atiborrar de poder de decisión y ejecución a una sola persona, en este caso, el Director General, cuyo poder absoluto puede desembocar en situaciones muy tiránicas para las relaciones -internas y externas- de la institución deportivista. No hace mucho, hemos pasado por esta misma situación, con resultado nada agradable.

La lógica consecuencia de todo lo que llevamos contado sería la anulación total de la influencia de los deportivistas en las decisiones que ABANCA adopte. Es decir, que el papel de la hinchada sea de simple figura decorativa en los partidos. Sin embargo, esto no es así. No podemos olvidarnos que, como bien dijeron anteriores presidentes, estamos hablando de un club de fútbol por encima de una sociedad de capital. Esto significa que las manifestaciones públicas destacadas durante los encuentros en Riazor todavía serán de decisiva importancia en las directrices que se dispongan desde la entidad bancaria. Ni el Presidente de esta (un gran banquero, todo sea dicho), ni –sobre todo- sus brazos ejecutores (situados en flamantes despachos de plantas nobles situadas en conocidos edificios céntricos de la ciudad herculina) serán ajenos al sentir y expresar deportivista. Y ello por una sencilla razón evidente: la presión social nunca fue impermeable para nadie.

En definitiva, aunque no lo parezca, queda mucho por decir, contar y cantar…