La situación generada por el coronavirus ha afectado a toda la población española. Sin embargo, las residencias de personas mayores han sufrido las consecuencias de la pandemia en una mayor proporción.

Se estima que, sólo en junio del 2020, habían muerto 20.268 personas que se encontraban en residencias o centros de servicios sociales. De acuerdo a la información oficial, estos adultos mayores habían muerto por Covid o una sintomatología similar.

Por suerte, en los meses posteriores, la situación poco a poco fue mejorando. Y con la llegada de la vacuna el cambio fue drástico.

Comienzo de la vacunación

Debido al gran número de muertes de persona mayores en residencias, los políticos y medios de toda España enfocaron su atención en la problemática existente en las residencias para ancianos.

De hecho, se estima que los decesos de adultos mayores en residencias representaban -aproximadamente- el 50% de las muertes por coronavirus anunciadas en todo el país. Sin duda, desató una alarma social importante.

Con la llegada de las vacunas, comenzaron las jornadas para inmunizar a los sectores prioritarios y la población más vulnerable, entre ellos: las residencias de la tercera edad.

Conforme se ha logrado inmunizar a la población de riesgo en las residencias, también se ha dejado de lado la problemática que envuelve a estos centros de servicios sociales desde hace meses.

Los problemas de las residencias siguen vigentes

Los problemas en las residencias siguen más vigentes que nunca: el sector residencial ha sido infrafinanciado desde hace años, el personal es muy escaso, las residencias no logran brindar un servicio de calidad, las normativas son inadecuadas en muchas regiones y muchas más situaciones latentes.

Cada vez son menos los profesionales que quieren trabajar en residencias para el cuidado de mayores porque las condiciones de trabajo son muy duras y la carga de trabajo es inaguantable.

Los bajos salarios, el agotamiento físico y mental del trabajo, ha creado una percepción de “estación de paso” en las residencias. El personal de perfil sanitario no quiere trabajar en residencias como un puesto fijo, sino que lo ven como un pequeño eslabón antes de llegar a cargos mejor remunerados y con mejores condiciones en el sistema sanitario.

Muchos de ellos incluso han preferido pasar a dar servicio de cuidados a domicilio, tal y como nos indican desde Vital Hogar, una empresa de cuidado de ancianos en Valencia. “Hemos recibido un aluvión de peticiones de trabajo de personal de residencias”. Esto es debido a que, en casa, los ancianos reciben un trato más cómodo, humano y que les hace sentir más felices.

Se necesitan titulaciones de formación profesional

Otra problemática que arremete contra las residencias y el cuidado de los adultos mayores es la formación deficiente de una parte del personal con perfil no sanitario. Se necesitan más titulaciones que formen profesionalmente a los futuros cuidadores de las residencias.

Sin embargo, es necesario que mejoren las condiciones de empleo en las residencias. Si no se les ofrece a los jóvenes la esperanza de que en el sector tendrán un futuro prometedor, cualquier acción será llevada a cabo en vano.

Muchas cosas por resolver

Sin duda, hay muchas cosas por resolver en el sector residencial. El aumento de la financiación del sistema, la construcción de un modelo de cuidados de calidad y la reducción del riesgo físico y mental de cada trabajador, son algunas de los aspectos por resolver.

También es importante reducir la contratación temporal y a tiempo parcial de profesionales en las residencias, de manera que los profesionales puedan vislumbrar un futuro en el sector.

Además, se espera que mejore la implementación del SAAD o el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia que está establecido en la ley de la Dependencia del 2006, pero que hoy en día tiene muchas carencias.

Son muchísimos los retos que presenta el sector y se espera que una reforma del actual sistema de servicios sociales pueda solventarlos. Todo esto con la finalidad de proporcionarles un cuidado de calidad a los ancianos y un trabajo digno a los profesionales.