Hizo bien Biden ayer en reconocer el genocidio armenio. Lo que no ha hecho el gobierno español con Gernika, aunque si el alemán. O lo que no hicieron con las víctimas del terrorismo. Y esta bendita Sra. de la foto lo fue.

Se trata de Elvira Aristizabal, viuda del alcalde de Lizarra (Estella), Fortunato Agirre, que fue asesinado en Tajonar el 29 de septiembre de 1936. Había denunciado las reuniones de Mola y sus golpistas en Leyre y como alcalde había sido el anfitrión de la Asamblea del estatuto de Estella en 1934, habiendo presidido la comisión de alcaldes de Navarra. Fue un alcalde muy popular nombrado por unanimidad. Su gestión municipal fue muy destacada. Combatió el paro obrero, trazó las grandes vías de ensanche de la ciudad, construyó carreteras radiales, fomentó la cultura, mejoró la pavimentación. Fue fundador del Osasuna. Era burukide del Napar Buru Batzar. Mola no podía permitir gente de semejante capacidad y entrega en Navarra. Lo mató.

Fortunato fue asesinado de dos tiros en la nuca, tras 72 días de prisión y enterrado en secreto por los llamados cruzados. Su viuda Elvira estaba embarazada de gemelas, Mirentxu y Mikele, que no llegó a conocer ya que nacieron el 2 de noviembre de 1936, 34 días después de que fusilaran a su Aita.

Seguramente en este Alderdi Eguna de Aralar el 25 de septiembre de 1977 haciendo cola con su hijo para llegar a la cima pensaría lo contento que hubiera estado su marido, ese día, como lo estaba ella. Se le ve en su expresión. Se ve en la de su hijo.

Esta foto dice muchas cosas. Esta foto me gusta.