Las soflamas en las ruedas de prensa de entrenador y jugadores ya no son creíbles, cansados los aficionados de escuchar «saldremos a darlo todo por la afición, vamos a ganar». Es el estribillo de entrenadores y jugadores que están llevando al CD Lugo a las puertas del infierno.

Los aficionados, meros aplaudidores, solo pueden mostrar su enfado en redes sociales, el propietario es el que se supone que sabe manejar los tiempos de una empresa de fútbol, se supone como el valor en la milicia, para eso ha invertido el dinero de su «bolsillo» para comprar el Club, mientras que los «gritones» ponen sentimiento y pasión por un equipo, que está batiendo todos los récords de impotencia futbolística. No es tiempo de lamentaciones, sino de apoyar todos los aficionados, si se encuentran con fuerza, para salir del pozo, remar en la misma dirección, hay buenos remeros en la plantilla y un entrenador que agotó el efecto de cambio de míster. En el CD Lugo no se cumple el axioma, entrenador nuevo, victoria segura.

La cadena del CD Lugo cada vez tiene más eslabones de hojalata.  Por primera vez en su historia como equipo profesional, ha aumentado cinco eslabones con sendas derrotas consecutivas, y en la mochila, catorce partidos sin ganar, quedando a tres puntos de la permanencia.

El equipo lucense está perdido en la nada, se ha convertido en un equipo barato, condenado por errores defensivos, que deberá sustanciar el nuevo entrenador, y van….entrenadores, quiero escribir. En ataque se quedó sin armas, se convirtió en un equipo sin identidad, sin llegada, sin huevos y sin dignidad profesional. ¿Culpable? Por lo menos el CD Lugo ostenta el récord esperpéntico de cese de entrenadores.

El CD Lugo es un Club comprado para hacer negocio, como han propalado periodistas mermeleros, que han llegado a decir, incluso cantidades de quienes supuestamente querían comprar las acciones del presidente del Club de las Murallas, desmentida esta «posible» «compra» por el propio Tino Saqués. Antes de hablar deben documentarse, pero bueno, es lo que hay. Por qué no se cumplen las exigencias del contrato de venta de las acciones «políticas» a Tino Saqués? De este tema ya he hablado en otra ocasión, lo volveré hacer cuando me embriague de satisfacción, porque el CD Lugo se ha salvado una vez más, aunque sea en el último minuto del «derradeiro» partido de Liga.

Puedo escribir con mayúsculas, que el propietario es un buen empresario, ser presidente de un equipo de fútbol no convierte a nadie en sabio futbolístico. Los empresarios listos suelen rodearse de personas inteligentes, que conocen su profesión y los dejan trabajar. En fútbol, el empresario se transforma, los focos mediáticos los deslumbran, les gusta «chupar» cámara, micro e imágenes de TV. Lugo es diferente, con un presidente atípico, que yuguló a los «otros» accionistas que han adelgazado su bolsillo porque así lo requería en ese momento la situación,  para convertir al CD Lugo en SAD, relegándolos a meros, repito, aplaudidores sin derecho a nada más que comprar su carné anual e ir a desfogarse al Ánxo Carro. Saqués en un dios menor futbolístico rodeado de jesuseros diciéndole amén cuando estornuda.

El CD Lugo tiene salvación, soy consciente de ello, para que esto se produzca, el empresario y propietario Tino Saqués, deberá dejar trabajar al entrenador y no decirle lo que debe hacer, jodido cuando un presidente en su sabiduría futbolística, «recomienda» al míster las fichas que debe colocar sobre el tablero verde. Una de las facetas de los «presidentes sabios», es que también saben jugar al ajedrez con balón, jodido cuando el equipo contrario le da jaque mate, un partido si y otra también y van…..cinco seguidos.

Se han encendido todas las alarmas en el Lugo futbolístico, volvemos a las cuentas de la lechera y aun el equipo rojiblanco matemáticamente no está descendido, el nerviosismo por salir de la situación está provocando taquicardias en los aficionados, cada vez menos. Entre la pandemia y la actitud imperiosa de ordeno y mando del presidente, está dejando al equipo con una afición residual. La situación es delicada,  cada vez parece más hundido en el pozo del descenso.

Rememos todos, recemos en la catedral haciendo rogativas al Santísimo y el próximo partido a ganar, no queda otra. Yo si creo en los milagros, pero no en los del «santo» Tino, que deje trabajar a los profesionales que saben de qué va el fútbol y el próximo año veremos otra vez a los equipos de Segunda División en el Ánxo Carro.