La Primera Comunión está inmortalizada para muchos de nosotros como uno de los días más especiales de nuestras vidas; acertar con el recuerdo puede ser la mejor forma de llevarlo, de alguna forma, para siempre en el día a día 

Uno de los sueños más recurrentes no solamente de los hijos, sino también de los padres, abuelos y todo lo que engloba el concepto de la inocencia infantil, es conseguir esa sonrisa, ese momento efímero en el que los ‘peques’ se sientan príncipes, especiales o protagonistas por un día. Y seguramente en el imaginario y la retina de los que leemos está ese momento, ese día y esa preparación previa del día de la Primera Comunión. Más allá del concepto y el significado de la misma está la significación, esa fotografía imborrable y atemporal en el que uno se sabía foco de todas las miradas y en el que, por unas horas, vestía galas solamente vistas anteriormente en películas o sueños.  

El mes de mayo es desde tiempos pretéritos un garante de sonrisas, con el homenaje a las madres y con celebraciones de todo tipo. Seguramente, junto con las Navidades, es la época del año en el que es posible ver más sonrisas infantiles. Pero, ¿Dónde está la diferencia entre un gran día y uno inolvidable? Como en tantos otros aspectos de la vida, en los pequeños detalles.  

Los detalles de Comunión para niños no son solamente un recuerdo al uso como quien visita una ciudad desconocida y se lleva un souvenir, sino que pueden elevar la experiencia de la celebración a esas cosas de pequeño valor material e incalculable agregado sentimental. Algo que llevaremos en un rincón secreto para el resto de nuestros días, y que nos llevará directamente a el momento especial en el que fuimos los protagonistas de una fiesta que jamás se repetirá. La primera vez que entramos en la vida cristiana, pero también una manifestación de júbilo colectivo con todos nuestros seres queridos.  

Contra lo que se estilaba hasta hace poco, los detalles de Comunión no deben ser solamente una instantánea edulcorada y recargada, hija de una cadena de montaje y producida en serie sin sentimiento. Existe un detalle ideal para todos los actores de la celebración: el protagonista, los invitados, los familiares… y cada uno de ellos tiene una necesidad única y especial. Desde lo emotivo a lo divertido, pasando por productos o ideas que se ajusten a la perfección del niño, que da un paso hacia la madurez sin perder su inocencia.  

Existen profesionales que se dedican a encontrar el regalo que mejor se adapta a cada celebración, con una experiencia y un grado de satisfacción que les avala durante años. De hecho, muchos de los que un día fueron protagonistas de esos regalos han querido que sus familiares o allegados disfruten de un recuerdo o detalle semejante. Esa esencia de un tiempo que no volverá y que queda inmortalizado. En pleno proceso de globalización, las mejores ideas a nivel mundial y las tendencias están al alcance de un clic y con un plazo de entrega no superior a las cuarenta y ocho horas. Y es que la felicidad de un niño se consigue con esos pequeños y a la vez, grandes detalles.