Lo que queda del PP vasco acusa al Lehendakari Urkullu de «recurrir a excusas sanitarias para que España no juegue en San Mamés«. La presidenta del PP de Bizkaia y portavoz en el Ayuntamiento de Bilbao, Raquel González, viene a decirnos que «Urkullu intenta deshacerse de la Eurocopa por la alergia que tiene a la Marca España» (lo de «Marca España» lo ha dicho ella, no yo, aunque me alegra que el término vaya asentándose).

Esta gran «paracaidista» también lamenta que «el PNV priorice su ideología y su identidad antes que las necesidades de la ciudad«. En realidad, esta formación -cada día más residual en Euskadi- se nos muestra como los malabaristas de lo absurdo: Un día piden al Gobierno Vasco mano dura para pedir restricciones debido a la pandemia y, al siguiente y contra la opinión de todo el mundo quieren público en San Mamés para poder presenciar la Eurocopa-2020, más concretamente, para que pueda jugar en San Mamés «La Roja«… La Selección de un País que niega la oficialidad de la Selección de mi País.

Mucho me temo que, quién también parece la presidenta del club de fans de Manolo el del Bombo se va a quedar sin oír en el estadio del Athletic Club eso de «yo soy españó, epañó, epañó«. Una pena.

Pero, al margen de una total ausencia de sentido común, en una perfecta práctica de populismo patrio, conduce al PP vasco (y por extensión a todo el corrupto Partido Popular español) al absurdo más absoluto. Y su última ocurrencia ha sido la de intentar crear un titular para que les hagan casito: «Urkullu antiespañol«.

Y eso que, entre otros, el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Bilbao apoyaron la «Sede Bilbao» en contra de gran parte de sus bases sociales. Pero, ¿Qué puedes esperar de un partido residual al que, ahora, le ha dado `hasta por «exigir»?. ¿Qué van a exigir estas almas cándidas con su cada vez menor peso electoral?

Lo dicho. Buscan notoriedad y, de vez en cuando, un titular para intentar demostrar dos cosas: Que aún siguen ahí, y que son españoles y mucho españoles. Y para decir eso, ¿Quién mejor que una política que desembarcó en un pueblo como una auténtica «paraca» y se fue como llegó? (sin aportar absolutamente nada).

Pues nada… Mucho me temo que no van a tener excusa para ir a poner bufandas rojigualdas a la estatua del Lehendakari Aguirre en la Plaza Elíptica de Bilbao. Semejante boutade ya la llevaron a la práctica cuando «Marca España» ganó un Mundial de fútbol. Una auténtica falta de respeto por la que nunca pidieron disculpas (más bien, al contrario, se vanagloriaron). Se pasan la vida pidiendo un respeto que ellos mismos no practican. Según la sucursal vasca del multi-encausado por corrupción Partido Popular, el respeto ha de ser unidireccional… hacia ellos.

Afortunadamente no hay en Bilbao una estatua de su rey (ni la habrá nunca) pero, si exactamente lo mismo hubiese ocurrido en esa supuesta estatua, hubiesen puesto el grito en el cielo. Aún recuerdo cuando yo rompí una foto de su monarca en una cadena de televisión y, menos guapo (que lo soy), me llamaron de todo. Que si me iban a denunciar, que si no sé qué, que si no sé cuál y, al final… Nada… Humo.

Así les va en las urnas.