Al pan le llaman pan de toda la vida y al vino, vino. Que el CD lugo está embriagado de sabiduria presidencial, es una realidad que a nadie se le sustrae. Estamos asistiendo a un cambio en el llamado negocio del futbol, donde los aficionados de los respectivos equipos que son SAD, ya ni damos tabaco, somos meros aplaudidores, aunque  el sentimiento de nuestros colores y escudo se aferra a tiempos pasados.  Parece que ha sido ayer y suman varios años alejando de los camps de fútbol a los leales aficionados. Es el nuevo orden empresarial, quien compra un equipo no lo hace por sentimiento, sino por obtener rentabilidad económica, por esa razón, cuando los resultados no van a favor de viento, el empresario se pone nervioso por carecer de fundamentos necesarios para dirigir una Sociedad Anónima Deportiva.

No voy a entrar en otras consideraciones de la propiedad. El presidente con dinero de su cuenta personal, compró la mayoría de las acciones que poseían los entes local y porvincial de Lugo y ante esa situacion de accionista mayoritario, tiene licencia  007 para  «matar» con boutades o vender al Club cuando le vanga en gana. Otra situación es que juegue a un juego que desconoce y quiera ser el muerto en el entierro y el niño en el bautizo, a las pruebas me remito. Ostenta el record de ceses de entrenadores y algun jugador, unos por capricos, otros por desconocimento de fútbol y los más, porque nos es discípulo de un tal Job.

Con la derrota ante el Málaga, son once las jornadas sin ganar y lo que es todavía más duro, las tres últimas sin puntuar, perdiendo ante Sabadell, haciendo el ridículo en Las Palmas y el Málaga dejó al equipo en el altar de la indolencia y a los leales aficinados con un palmo de narices. Recemos para que el teclista de Vilagarcía encuentre en uno de los entrenamientos la tecla extraviada,  En la visita al  Real Mallorca, que lucha por el ascenso directo, que suene la muiñeira en la isla. ¡Ojito!, el equipo lucense a lo que aspira es a la permanencia, no lo tandrá dificil si Tino se deja asesorar y no le invade el virus del cagoneo.

Hagan apuestas,  el «partido» contra el Málaga era el punto de inflexión, como gracia,  a Luis Cesar para enderezar el rumbo, despues de la derrota humillante del CD Lugo en Las Palmas. El propietario amparadose en un Consejo de Administración formado a su imagen y semejanza, en estos momentos tiene en el aire el puesto del técnico, tras seis jornadas en el cargo sin conseguir la victoria y sumar sólo 3 puntos en sendos empates, de los 18 en juego, que el Club Deportivo Lugo disputó desde que Luis está en el banquillo. Apuesto por la permanecia, posiblemente pierda esa apuesta, creo que Luis César, hombre de futbol y amplios conocimentos en ruedas de prensa, sabrá enderezar el rumbo. Ese tal Job que inciense al presidente y espere al partido de Mallorca para buscar otro entrenador.

El dueño del Club, Tino Saqués, está nervioso, le falta templanza, sabe que si el equipo desciende a Segunda B, se desvaloriza. Por cierto, humo en las milongas de posibles compradores, mucho se ha propalado y nada  concretado. El cambio no tiene que llegar al banquillo, el presidente en su ordeno y hago saber, deberia apartarse de la parcela deportiva y presidir, salir en la prensa y «fardar» de presidente.  Se ha visto tanto en A Coruña como en Lugo, que los empresarios son muy buenos dirigiendo sus empresas y fracasan en la empresa llamada fútbol.

El tema meramente deportivo que lo deje para quienes saben de fútbol.  En el CD Lugo hay buenos profesionales que están encorsetados porque el «mesias» futbolistico no los deja actuar.  Ser dueño de un club no convierte a nadie en sabio futbolístico, aunque los milibobos le hagan preñar por la oreja, cantando, «cuanto sabes presidente».

Foto CD Lugo