Ya he perdido la cuenta de cuántos «manifiestos» llegaron a firmar los defensores de la lengua española a lo largo de la península. De hecho, ya solo les quedaba Andorra y Gibraltar ya que, con la gilipollez de «Tabarnia«, comenzaron a desactivarse hasta llegar a la residualidad actual. De hecho, hasta llegaron a hacer «pasaportes» (luego les ilustro el de Rosa Díez).

De hecho, los  Savater, «Magenta Rosa«, Arcadi EspadaVargas Llosa y demás friki-fachas de «La foto de Colón» llevan nada menos que un cuarto de hora sin firmar un «manifiesto».Pero ahora toca el valenciano.

Son los mismos (o parecidos) a los que se manifestaban contra el divorcio y, voluntariamente, se divorciaron. Son los mismos a los que se manifestaban contra el aborto y, voluntariamente, abortaron (bueno… algunos con posibles ya lo hacían en Londres muchos años antes de manifestarse). Son los mismos que se manifestaban junto a purpurados «por la familia» y contra el matrimonio homosexual y, voluntariamente, se casaban con otro hombre o con otra mujer. No tengo para olvidar como el Partido Popular de Rajoy votaba un jueves contra esto y el sábado (19 de septiembre de 2015), 24 horas después, asistía a la boda del ciudadano de Sotosalbos Maroto con su marido. Y hasta bailaba!!!

Son los mismos que, de la mano de los mismos obispos franquistas, se manifestarán contra la Ley de eutanasia pero, si necesitan de ella (lógicamente, de forma voluntaria (como las anteriormente citadas), la ejercerán. Son los mismos como aquél buen hombre al que las cámaras «pillaban» un miércoles en la plaza de torturas animales de Valencia ataviado con una gorra y una bandera roja jaleando un jueves a Zapatero y, un viernes (esta vez con indumentaria azul y con rojigualda) aplaudiendo como un poseso a RitaCamps y Rajoy. Lo que se puede hacer por un bokata de mortadela del Mercadona con pan gomoso y una lata de Fanta no tiene precio. Para lo demás… Mastercard.

(El «pasaporte» prometido). Y ahora, a los mismos y a las mismas, les ha dado el perreque contra el valenciano (contra el valenciano). Es un discurso muy antiguo que en Euzkadi lo hemos vivido contra el euskera con toda aquélla absurda campaña (también, instigada exactamente por los mismos) sobre el adoctrinamiento en las ikastolas.

Luego, la misma cantinela en Catalunya instigada muy activamente por una formación política que, en la práctica (afortunadamente) ya ha desaparecido.

Lo curioso es que este «debate» jamás lo hemos oído en Galiza. Será porque gobierna el PP pero, sin duda, lo llegarán a extrapolar a tierras gallegas. Al tiempo…

Y es muy curioso porque este tipo de campañas tienen detrás a formaciones políticas que nunca han gobernado en esos lugares o, bien, si lo han hecho, ya han perdido el mando en Plaza. Ojalá por mucho tiempo.

El caso es que no conozco ni una sola niña o niño vasco, catalán o valenciano que no hable castellano. Supongo que en Galiza ocurrirá lo mismo pero ahí no he vivido. Y ni una solo niño significa, literalmente, NI UNO SOLO. ¿Acaso conoce alguno de estos impenitentes manifestantes a alguna niña o niño vasco, catalán, valenciano o gallego que no se desenvuelva perfectamente en castellano? Porque, si ya nos ponemos estupendos, las matemáticas (que son las mismas en cualquier idioma) se deberían impartir ¿en griego?

Están estos «tolerantes» españoles como para hablarnos de «imposiciones«.

En Euzkadi, Catalunya, Galiza o la Comunitat Valenciana las niñas y los niños entienden perfectamente el castellano, lo leen, lo hablan, lo escriben y lo traducen. Luego todas esas manifestaciones instigadas por cualquiera de las extremas derechas españolas son una milonga.

En Euzkadi es normal que se pida el conocimiento nuestro idioma en unas oposiciones porque yo tengo derecho a ser atendido en euskera en la ventanilla de cualquier Administración, en el ambulatorio, a la hora de poner una denuncia en una comisaría, en un juicio y donde sea… Es así por Ley y hasta por la mismísima Constitución española que manosean a diario. Estoy hablando de la cooficialidad de las lenguas, dialectos o idiomas.

Pero estoy expectante para ver cómo «Chaquetas» Cantó defiende eso de la «imposición» del valenciano desde la Asamblea de Madrid. Si tiene razón, que lo defienda en Valencia, que no abandone el barco y que lidere lo que crea oportuno. Pero esto es pedir a un tipo que ha pasado por cuatro partidos que sea coherente cosa que, al parecer no observan estas docenas de aguerridos manifestantes que, en un desesperado alegato (de esos que producen vergüenza ajena de la buena) dicen sentirse «huérfanos» por la «pérdida» de semejante botarate y chaquetero.

Pues nada… Que aproveche Cantó la Semana Santa para escaparse de Madrid e intentar vender lo que quiera antes «sus adeptos» como comer fartons, escalivada, ponerse azul a horchata de Alboraia, firmar otro absurdo manifiesto, o -muy importante- darse de baja en el Padrón. Lo digo porque el alta en el madrileño surte efecto cuando se procede a la baja del anterior… Cosa que no ha ocurrido. Trampitas de tramposos.

O, ¿Alguien con un par de dedos de frente puede creer a este mal actor y trepa de la política? Al parecer, en «Marca España«, sí. Son «cositas» que me reafirman en que yo tengo que ver con estas gentes lo mismo que con las de la China Meridional: NADA