La bajeza moral e intelectual de esta ultraderechista española no tiene límites. Lo sabe, se lo cree y se piensa relativamente protegida ante denuncias. En el fondo, tampoco sé si hago bien en divulgar sus boutades y meadas fuera del tiesto porque, por regla general, es lo que busca alguien cuyo objetivo no es otro más que el de la provocación. Pero lo que también sé es que, si nadie le para los pies y lo hace donde se debe poner coto a su colección de atrocidades. Ese lugar no es en otro sitio más que en un juzgado.

Y esto lo digo porque hemos visto en Redes Sociales como ya son bastantes voces las que solicitan al PNV que se querelle contra esta ultra porque no solo mancilla la imagen de formación jeltzale sino que también calumnia a todas y a todos los afiliados a ese partido.

Dentro de quién hace de la política una profesión, existen diferentes categorías como lo pueden ser: Tránsfuga, corrupto, chaquetero, montapollosbocachancla, fascista, etc.

En este caso las dos últimas parecen las adecuadas a esta arribista pero incidiendo de forma especial en en su manifiesto fascismo. Lo de la corrupción lo vamos a dejar para esa persona de la que nunca habla Macarena Olona: Su padre.

A esta fascista la tuvimos de Abogada del Estado en Euskadi haciendo, exactamente, nada que no fuese perder causas (por lo que fue destituida). Quizá de ahí le venga su indisimulada fobia por todo lo vasco pero, con este tipo de publicaciones, demuestra el poco respeto que tiene Olona por las víctimas. Ya que no es que discrimine sino que falta a todas.

Me consta que este contenido ha sido denunciado ante la red social Twitter por muchos usuarios (entre los que me incluyo) y ese tuit en cuestión se lo han eliminado. Cuentan con ello al estar acostumbrados a que retiren sus salvajadas y a que, incluso, les cierren temporalmente sus cuentas. Les da absolutamente igual.. Como a Trump. Son la misma escoria.

Por otro lado, no deja de ser llamativo ver a una fascista apropiándose del Guernica si bien es una imagen solo concebible en «Marca España«. Desconozco quién tiene los derechos sobre esa obra pero, quién sea, tampoco haría nada extraño diciéndole a semejante franquista «algo» en un juzgado.

Lo tengo claro es que a esta impresentable no puede salirle gratis la constante colección de ofensas que salen por su contaminada boca. Y si quién debería atajarlas en el minuto uno decide no hacerlo, alguien deberá hacerlo.

Yo no lo descarto.
A mí, como es sabido, nunca me han dolido prendas.