He comentado más de una vez que Bildu no existe. Y es verdad. Solo existe nominalmente. Aquel autobús en el que se subieron Sortu de chófer, EA, Alternatiba y Aralar, en la actualidad el bus va solo y no tiene más pasajeros que el conductor puño en alto, una señora de EA en la parte trasera  que solo mira por la ventana, Matutes en el Congreso más con IU que con lo abertzale y  Aralar que se hizo el hara kiri. La idea no era mala pero sigue ocurriendo lo que le pasó al escorpión con la rana, al del veneno le pudo el carácter y con su  aguijón se cargó a la rana en mitad del río..

Y eso se ve. En el Congreso a Bildu les catalogan como los herederos de ETA y eso no le gusta a la Sra. Mertxe Aizpurua que habiendo sido directora de Gara le tocó publicar los comunicados de ETA justificando sus atentados. No digo que ella estuviera de acuerdo con ellos, ¡Dios me libre!, pero es normal que los de enfrente la vean con el ojo torcido sobre todo cuando ella jamás ha condenado a ETA y solo habla del diputado Muguruza asesinado en Madrid  y no de todos los parlamentarios muertos por ETA, amén de la comprensión que tienen todavía hacia los llamados “ongi etorris”.

Mertxe Aizpurua y todo el comisariado de Sortu saben de sobra que ETA se disolvió sin someter su trayectoria histórica a un criterio social de justicia. Es más, anunció que su proyecto seguiría siendo defendido por «el movimiento político que denominamos Izquierda Abertzale», que continuaría con su «función histórica’. Pues bien, en tanto que la izquierda abertzale ha asumido la sucesión de esa función histórica, a ella correspondería realizar la autocrítica colectiva que podría libe­rar la carga existencial que conllevaría el arrepentimiento individual.

Sin hacer los deberes y llevando esa motxila como si no existiera la portavoz parla­mentaria, su señoría Mertxe Aizpurua, ha advertido a los demás grupos del Congreso de que no aceptará que se les defina como «herederos de ETA», calificativo con el que suelen denominar a sus dipu­tados partidos como PP, Vox o Ciudadanos. Aizpurua hizo este aviso el pasado martes, en la última reunión de la Junta de Portavoces, a raíz de una moción de C’s que se debatía ese mismo día en el pleno para censurar la política de acercamiento de presos de ETA a cárceles vascas, política que apoya el PNV para normalizar la situación.. Los de Arrimadas se refirieron a Bildu como partido «herede­ro del terrorismo». Y es que no Bildu, sino Sortu lo es o digan de una vez que el comunicado final de ETA sobre la IA no va con ellos. Estar al plato y a las tajadas es muy típico de este mundo bipolar. Si pero no. O todo o nada.

Aizpu­rua aprovechó para quejarse de que la Mesa hubiera admi­tido a trámite la citada moción con una referencia que juzga «inaceptable», según consta  de la citada reunión de la Junta de Portavoces. Pese a que se le informó de que exis­ten precedentes en la misma línea que también han sido calificados por el órgano de gobierno del Congreso, Aizpu­rua criticó que existe «una doble vara de medir» y avisó de que a partir de ahora cabría referirse a otras fuerzas políti­cas como «herederas del fran­quismo o del fascismo», inci­diendo en que no van a tolerar este tipo de “injurias”. Por cierto lo de denominar al PP y a Vox herederos del franquismo es más cierto que  la primavera.

Por otra parte tiene razón, pero no sé como va a impedir que le sigan llamando así de no cambiar de una vez el registro con el que siguen actuando. Aizpurua tiene todo el derecho de quejarse pero debería ponerse a pensar si su mundo está a la altura del cambio que ha de tener la sociedad hacia ellos cuando siguen diciendo que las pintadas se quitan con acetona, los “ongi etorris” son recibimientos de justicia y ahí sigue el comunicado final de ETA recordándonos que ellos son sus herederos. Tienen una oportunidad de oro en su asamblea de mayo donde nos dicen que solo tienen diez años. ¿Lo harán?. Me da que no.