«Marca España» no tiene remedio. No hace falta más que ver el «alto» nivel de la política. Con la que está cayendo, las únicas cifras deberían ser las de la pandemia o las de la grave crisis que ha originado.

Pues no hay manera… la únicas cifras de las que hablan son las de si suman o no escaños para una moción de censura. Es desolador pero es así. Que si me hacen falta cuatro, que si he comprado a dos, que si cuento con el voto de tres tránsfugas… Esas son la cifras y el resto parece ser accesorio hasta el punto que, al parecer, ahora también se cuentan en cifras cuántos o cuántas ministras se posicionan a favor de Rociíto y cuántos no.

Si, además, observamos el tono bronco, cutre y barriobajero en el que ha instalado, por ejemplo, la extrema derecha del PP pues vamos contemplado un circo cada vez más patético: Desde el diputado franquista de Palos de la Frontera que «manda al médico» a otro diputado que estaba haciendo un alegato a favor de la salud mental, al que dice que en cierta formación política, sus representantes femeninas trepan, medran o ascienden agarrándose a la coleta de su líder.

Llama la atención esa nueva táctica de decir la burrada más grande para luego disculparse y eliminarla del Diario de Sesiones. Como escribía el otro día, eso de pedir disculpas no es lo adecuado en política. Las disculpas en política deberían traducirse en dimisiones dejando los perdones al ámbito personal.

Y es que viendo la actitud de determinados cenutrios dotados de acta parlamentaria, se ve a la legua que son disculpas realizadas con la boca pequeña. Es como llamar a otro diputado subnormal y luego decir «pido disculpas por haber llamado subnormal a Su Señoría, ruego a la Presidencia que lo retire del Diario de Sesiones y bla, bla, bla, pero sigo pensando que es subnormal«.

En realidad, cada Pueblo tiene lo que se merece y, personalmente opino que la Ciudadanía de «Marca España» es inútil, luego elige proporcionalmente a inútiles.

Ah!!! Perdón!!! Pido disculpas (aunque lo piense).
Curioso juego.