Como se diría vulgarmente, «con dos cojones» ¡Eso es un titular serio y no otras chorradas!

Y es que hay que tenerlos cuadrados para atreverse, sin el menor disimulo, a ser tan pelota y cortesano ante la Opinión Pública.

Prosigue la prensa cortesana diciendo que «Sofía recibió este pasado martes la vacuna contra la Covid-19 en el Centro de Salud de El Pardo-Fuencarral debido a que forma parte de la población de riesgo al tener 82 años«. El titular debería ser «Por primera vez en su vida, la reina Sofía hace uso de la Sanidad Pública«, pero, lejos de eso, no crean que se quedan ahí: También dicen que «Tras, un día de reposo para corroborar que no le producía ningún efecto secundario, ha vuelto a trabajar»

¿Que vuelve a «su trabajo»? ¿Qué trabajo? ¿En qué trabaja esta señora de 82 años? ¿Permite su «ejemplar» hijo que su anciana madre trabaje? ¿Restaura los marcos superiores de las puertas de Zarzuela?… Es que lo ponen tan a huevo que es inevitable la mofa.

Su estelar reaparición ha sido «a través de una reunión de la Junta Directiva del Queen Sofía Spanish Institute de Nueva York. En ella han debatido acerca de la hoja de ruta que desarrollaron durante el año pasado y la que llevarán a cabo a lo largo de los próximos meses, en la que doña Sofía ha insistido de la importancia de la cultura de las personas hispanohablantes en Estados Unidos«. Atentos que todo eso lo preside una persona que no ha acabado de hablar bien la lengua española (al igual que su parásita hermana Irene, a la que «Marca España» mantiene pero sin pegar un palo al agua).

No están nada mal ese tipo de «duros trabajos» por el que percibe del bolsillo de todas y todos los ciudadanos de «Marca España» 109.260 euros al año. Vamos… lo normal en cualquier pensionista española (o griega) aunque, como todo en esta vida, todo es comparable: Lo que cobra Sofía por «trabajar» es calderilla comparado con otra que parece haber cobrado 65 millones de euros por medio polvo.

Esta gente sigue creyendo que están por encima del bien y del mal y, encima, les parecerá poco lo que perciben por su «trabajo». Para colmo, algunos de sus cortesanos juntaletras lo ensalzan y cuentan (a una cada vez menos anestesiada población) las andanzas de esta banda profesional de zánganos a los que insisten en llamarles abnegados trabajadores. Me viene a la cabeza lo de «el abuelo fue picador, allá en la mina», pero en el caso de la griega, tampoco es el caso: El abuelo fue expulsado de su país por nazi y colaboracionista (entre otras lindezas).

«Marca España» en estado puro.
Sin más.