Aunque ustedes no lo crean no estamos en una boda. Y aunque ustedes no lo crean terminamos con la torta de seis pisos. Se trata de la inauguración del batzoki de Barakaldo en 1978, de la recuperación del batzoki que  se construyó en el Paseo de los Fueros y como el franquismo lo había incautado, mientras se tramitaba su devolución, lo montaron en una gran lonja en un primer piso desde el que habló Ajuriaguerra.

La foto tiene su gracia y es demostrativa de la ilusión del momento. Tras la misa y el acto político, la cosa no podía quedar en unos simples pinchos y vino la comida como de boda y como había que celebrarlo por todo lo alto está ahí como demostración el postre.

Juan Ajuriaguerra, el hombre de la clandestinidad, el jefe del PNV en la  sombra, había salido a la luz y los afiliados, simpatizantes y amigos se le acercaban con unción a sacarse una foto con él y a que les firmara en la pegatina. Creo que esos dos años que pudo vivir al aire libre y no en la clandestinidad y ser reconocido por su trabajó le compensó por toda una vida de trabajo, esfuerzo y dedicación como nadie.

La foto pues, me gusta.