Lo de Isabel Díaz Ayuso solo se puede interpretar de dos formas: O cree que las y los madrileños son tontos de baba, o cree que las y los citados son idiotas. Decir que no quiere «dejar a Madrid en manos de decisiones que se han tomado en los despachos» y que quiere que «sean los ciudadanos quienes libremente decidan qué políticas salen adelante» es una prueba de ello.

Ahora no recuerda cómo llegó al Gobierno de la Comunidad de Madrid. Evidentemente nos encontramos ante un partido corrupto repleto de amnésicos. Ayer mismo el periodista Carlos Alsina le tenía que recordar a la presidenta autonómica en funciones cómo consiguió el poder en la región: «pues usted es presidenta por una decisión que se ha tomado en los despachos porque usted no ganó las elecciones autonómicas, las ganó el señor Gabilondo así que Usted consiguió la presidencia fruto de las negociaciones en los despachos entre los suyos y Ciudadanos«. Y ahí volvió a poner esa cara previa a la levitación.

Otra de las gilipolleces más destacables de la entrevista fue cuando Ayuso aseguró que «los ciudadanos de Madrid no quieren socialismo, quieren libertad«. Una especie de «Yo o el caos» pero el periodista le mencionó que «en Madrid ganó el socialismo en las elecciones autonómicas hace menos de dos años«. De nuevo la cara previa a una especie de éxtasis teresiano.

Muchos comentaristas destacaron «cómo de grave debe ser lo de Ayuso si hasta el propio Carlos Alsina le critica«. Y los internautas próximos a la extrema derecha y fieles a Ayuso aseguraban que lo que Alsina había hecho con la presidenta no es una entrevista, sino acoso. En fin…

Tengo meridianamente claro que, si hubiese sido Euskadi o Catalunya quienes hubieran decidido ir contracorriente decidiendo abrir sus territorios en el puente de San José y en Semana Santa, esas gentes que opinan tan a la ligera en Medios de comunicación y en las Redes Sociales ya estarían pidiendo como posesos la inmediata aplicación del 155 y solicitando que entrará «a saco» la Fiscalía de la novia de Garzón o el Llarena de turno. Con todo, los «neutrales» magistrados conservadores habituales en algo que no se parece ni de lejos a una «democracia plena» le echarán un cable a esta transtorner. «Marca España» es así y no tiene visos de cambiar a corto/medio plazo.

Pero lo más importante es dejar claro que la última «genialidad» de Ayuso deja paralizados 200 millones de euros en ayudas directas para el comercio y la hostelería. Ya veremos si, tras saberlo, esos hosteleros la siguen llamando «Santa Ayuso» y si ahora la votarían.

Sea como fuere, Ayuso no obtendría mayoría absoluta luego sería el primer gobierno en «Marca España» regido por una coalición de extrema derecha (PP+Vox) y, esto, me temo que puede ser la puntilla para el ya del todo Fra-Casado, el menor de «Los Alcántara«.