Hasta ahora, la experiencia de la gestión política nos viene mostrando que, en los gobiernos de coalición exitosos la mayor parte del beneficio se la lleva el partido principal, el que ostenta la presidencia, el mayoritario, el titular. Incluso, suele ocurrir que los partidos que apoyan al principal formando parte del gobierno suelen salir dañados en sus expectativas electorales, lo que ha venido en llamarse, el abrazo del oso; el pequeño pierde y el grande gana. Los análisis de los resultados electorales tras los gobiernos de coalición nos revelan que esto suele ser así.

Coinciden la mayor parte de los analistas políticos que, tras las últimas derrotas que ha venido sufriendo Ciudadanos no se les adivina ninguna capacidad de recuperación. Por lo general se describe que C’s está en caída libre y se le vaticina su desaparición a corto plazo. Incluso, los mentideros de la corte hablaban de una posible integración o fusión con el PP, mientras otros ya apuntaban la absorción de sus cuadros. Para los medios, Ciudadanos había dejado de ser noticia excepto para mencionar sus pésimos resultados y sus descalabros electorales o para destacar los desaires que se llevaba el vicepresidente de la comunidad de Madrid por parte de la presidenta IDA; en cualquier caso, noticias que dejaban a la formación política en mal lugar, lo que se dice, hacer astillas del árbol caído.

En esta tesitura, Arrimadas mediante un cambio brusco, con una acción inesperada ha conseguido producir un terremoto político mediante la moción de censura pactada con el PSOE en Murcia. Desconocemos si ambos actores habían pensado en el posible efecto dominó, pero me atrevo a afirmar que me parece increíble, es decir no creíble, que en las conversaciones con las más altas instancias del PSOE sobre una moción de censura en el gobierno de la Región de Murcia y en el ayuntamiento de Murcia no se haya tratado la posibilidad de extender ese acuerdo a los gobiernos de otras CCAA que se encontraban en situación similar.

Ignoro si esta medida de Arrimadas ha sido una estrategia razonada con el análisis de todas sus posibles consecuencias o un intento a la desesperada desde la convicción de que hiciese lo que hiciese la situación no podía ir a peor.

Este ensayo de Arrimadas, marcando estilo propio, desmarcándose del veto de Rivera al socialismo y a Sánchez, puede ser un intento de encontrar un salvavidas para evitar el ahogamiento al que estaban abocados. Seguir como segundones, ninguneados por el PP en todas las comunidades en las que cogobiernan los llevaba directamente al hundimiento, así que con este cambio de timón ha intentado evitar el naufragio. Da la impresión que con un nuevo rumbo puede intentar recuperar ese centro liberal que apuntaba Rivera, en sus tiempos de centrista liberal, en el que podían pactar con la izquierda y con la derecha al estilo de un partido bisagra de centro. El análisis de los resultados de Cataluña le la podido llevar a la conclusión de que gran parte de sus votantes en Cataluña, se le han ido al PSE, o sea que sus electores no eran tan derechas como pensaban, y presume que en España podría ocurrir lo mismo, por lo que un ligero movimiento hacia el centro les puede beneficiar. Por eso, con su negativa al “pin parental”, C’s se desmarca del partido de ultraderecha y recupera el lema «contra la corrupción» que ya usaron contra el PP y que les dio buen resultado. La estrategia de obtener protagonismo en alguna de las CCAA, en la que tienen presencia le puede resultar más positiva que la inanición a la que estaban abocados. De una situación de extrema debilidad, C’s pasa de ser el patito feo del gobierno de Murcia a llevar la batuta y tener una visibilidad que nunca habrían obtenido sin la moción de censura. Por el momento, les va a reportar el beneficio de gobernar por primera vez una comunidad autónoma.

Además, decida o no llevar adelante otras mociones de censura, C’s con este gesto ha enseñado los dientes al PP y no podrán ser objeto de maltrato en otras CCAA o tratados con desconsideración por los barones del PP. Es cierto que la disolución de la Asamblea de Madrid y la convocatoria de elecciones por parte de Ayuso les quita de momento unas cuantas consejerías y unos cuantos cargos, pero es posible que con este golpe de timón, sobre todo si se atreve a pactar con el bloque anti-extrema derecha, pueda voltear esa situación de disolución en que se encuentran. Tienen solo dos años hasta las próximas elecciones municipales y autonómicas y no pueden perder tiempo.

Un efecto colateral nada despreciable que ha conseguido Arrimadas con su acción de avanzar hacia el solitario centro ideológico del panorama político español es enviar al PP hacia la extrema derecha; ha roto la foto de Colón, en la que se quedan Casado y Abascal. Este movimiento de ocupar el eje central de los bloques políticos podría ser el objetivo más interesante a perseguir a medio plazo por este partido errante más conocido como veleta naranja.

Gulio Andreotti, siete veces primer ministro de Italia le dijo una vez al vicepresidente de España Alfonso Guerra: “Es verdad que el gobierno desgasta al que lo ejerce, pero mucho más desgasta la oposición”. En este caso, parafraseando a Andreotti: “Es mejor tener el gobierno que no tenerlo”.