En realidad eso de «se nos ofreció la posibilidad a lo que accedimos» parece ser el lema de la familia Borbón desde hace siglos. Más cercano en el tiempo se puede observar como, desde que el genocida asesino Franco les ofreció reinar, todo lo que les ofrecen, lo cogen.

«Se nos ofreció y accedimos» es el nuevo «Lo siento mucho-Me he equivocado-No volverá a pasar . Luego vendrá el «No lo sé-No me acuerdo-No me consta» y, hasta puede acabar en un «Lo hice por amor«. Jeta, como podemos comprobar, les sobra para esto y para más. En realidad es un gran eslógan que explica qué es un privilegio. Como definición podría ser una oración impersonal útil para escurrir el bulto y dejar en manos de la propia vacuna la responsabilidad… Sintaxis exculpatoria… Gramática del escaqueo… En fin, una de esas frases que evidencian la existencia de mundos paralelos.

«Se nos ofreció y accedimos» es pagar sin IVA una factura, colarse en cualquier cola, no pagar en el tranvía, acudir a una fiesta privada prohibida, saltarse el cierre perimetral, llamar a un médico amigo, lo que se dice en la aduana cuando una radiografía muestra un cuerpo petao de farlopa o un maletero repleto de speed.

El caso es que este par de «Infanjetas» dicen que se vacunaron para conseguir un pasaporte sanitario que les permitiese viajar regularmente a Abu Dhabi para visitar a su fugado padre.  Así, ante el escándalo de su inmunización en Emiratos, han tenido el rostro de emitir un comunicado conjunto, remitido por la madre de Froi (el binguero) y Vickyfé (la que monta a Dibelunga) a varios Medios de comunicación, en el que reconocen: «Hemos acudido a visitar a nuestro padre y, con el objeto de tener un pasaporte sanitario que nos permitiera hacerlo regularmente, se nos ofreció la posibilidad de vacunarnos, a lo que accedimos«.

Elena, de 57 años (residente en Madrid) y Cristina, de 55 (residente en Ginebra), afirman que, «de no ser por esta circunstancia, habrían accedido al turno de vacunación en España cuando les hubiera correspondido«. El problema es que la inmensa mayoría de la Ciudadanía no las cree y, a estas alturas, sobran motivos para no ofrecerles la menor credibilidad. Solo hace falta ver como las dos eran usuarias de tarjetas black rellenas de dinero opaco.

Las «Infanjetas» no están incluidas en ningún grupo de riesgo ni trabajan en ninguna profesión esencial por lo que, de no haberse inyectado el suero en Emiratos, todavía deberían haber esperado varias semanas para ser inmunizadas, según el protocolo del Ministerio de Sanidad. Incluso el Ministerio de Sanidad de Emiratos Árabes Unidos confirma que, también, se han saltado el protocolo establecido en esa dictadura oriental ya que «la vacuna solo está disponible para ciudadanos y residentes en este momento».Para variar han aflorado un curioso ramillete de pelotas cortesanos que intentan justificar lo injustificable. Su principal argumento es que nada de esto ha supuesto un perjuicio a ningún ciudadano de «Marca España» porque no le han quitado la vacuna a nadie y porque todo esto ha supuesto un solo euro al Estado. Evidentemente, semejante patraña de argumentario es una gran mentira. Al parecer, ya no solo desde Zarzuela están convencidos que la ciudadanía es tonta de baba sino que, de tanto llevarlo a la práctica, dichos pelotas cortesanos han hecho suya la práctica.

De hecho, el viaje de ese par de «Infanjetas» a Abu Dhabi para vacunarse contra el coronavirus antes de lo que les corresponde ha costado a las arcas públicas 33.000 euros debido a que el Ministerio del Interior se hizo cargo de las dietas de los tres escoltas que acompañaron a cada una de las hermanas durante su visita al fugado heredero de Franco, acompañadas del exdirector del CNIFélix Sanz Roldán, en el que aprovecharon para hacer también turismo sanitario.

Si vamos al detalle, la partida correspondiente a los seis escoltas que acompañaron a estas dos ciudadanas asciende exactamente a un total de 33.660 euros. Volaron el fin de semana del 6-7 de febrero y regresaron, ya vacunadas, el del 13-14 de febrero. El Departamento de Propaganda de casa real se desmarcó de este hecho, asegurando que tanto Felipe Borbón, «ConZeta» Ortíz y sus dos hijas se vacunarán cuando les toque según los protocolos establecidos para la campaña de vacunación.  El problema va a ser cuando la futurible tenga que ir a ese colegio en el extranjero que le ha «tocado» en sorteo. Como, por un «casual», vaya vacunada a ver qué se inventan en ese Departamento de Publicidad real de Zarzuela. Yo no digo que eso vaya a ser así pero es una posibilidad del todo factible habida cuenta de la «ejemplaridad» de la que, casi a diario, da muestras esa familia.

Lo que está del todo claro es que la Sociedad no acepta que miembros de la casa real (o real familia, o como quieran disfrazarlo) se vacunen contra el coronavirus en Abu Dhabi. En efecto, hay un debate sobre la utilidad de la monarquía que va creciendo cada vez que desde el propio ámbito de Zarzuela ofrecen nuevos escándalos que producen una enorme indignación.

Precisamente, el escándalo de la vacunación llega unos días después de que el rey emérito regularizara más de 4 millones de euros con la Hacienda española, sin que ASOMBROSAMENTE mediara inspección o requerimiento previo, algo que JAMÁS hubiese ocurrido con NINGÚN otro contribuyente. Y esto no lo digo yo (que no soy especialista en tributos) sino los propios técnicos de Hacienda y de su Agencia Tributaria. Quizá, a este paso, algún miembro (o miembra) del actual gobierno del PSOE acabe dando con su trasero en el banquillo de un juzgado por encubrimiento, complicidad, cohecho o colaboración necesaria y, puede que, para que eso no ocurra a corto plazo, hayan hecho fiscal general del Estado a una ex-diputada y ex-ministra socialista. Al tiempo… Torres más grandes han caído.

En resumen, lo de trama familiar borbona parece algo incorregible de lo que, personalmente y aunque nos cueste dinero, me alegro porque la lucha para el fin de esa anacrónica institución heredada del franquismo se simplifica a pasos de gigante. De hecho, ellas y ellos mismos la están simplificando a diario.