Estas cosas pasan desapercibidas, pero existen. No somos los de siempre, los burgueses neoliberales según ellos, quienes criticamos el modus operandi de ELA, un sindicato cerrado sobre sí mismo, con la misma filosofía de Sortu para el que no hay nada bueno fuera de ellos y que se niega a negociar casi todo. Ha sido LAB quien ha criticado este tipo de actuación de ordeno y mando y nada menos que su secretaria general.

El sindicato LAB ha acusado a ELA de «truncar» el trabajo conjunto entre ambos sindicatos. En este sentido, ha denunciado que «ELA ha roto otro ámbito de trabajo conjunto compartido» con la central abertzale como es «la declaración realizada por cuatro sindicatos soberanistas de Euskal Herria, Catalunya y Euskal Herria».

«No se trata de una decisión aislada, al contrario, ELA ha adoptado decisiones en contra del trabajo conjunto entre LAB y ELA en los últimos meses», ha lamentado.

A juicio del sindicato que lidera Garbiñe Aranburu, ELA pretende «imponer su modelo y decisiones y, cuando no lo puede hacer, adoptar decisiones unilaterales o como en este caso dejarle fuera de una iniciativa, está convirtiéndose en algo habitual en las formas de hacer de ELA».

A confesión de parte, relevo de pruebas.