Es realmente asombroso. No sé qué tal sentará a miembras de su Gabinete pero, aunque a mí me parezca una chorrada, Margarita Robles utiliza un lenguaje sexista «cosificando al hombre». No, si ya he dicho que me da la risa, pero, ya puestos, podía haber dicho quién tiene el pito más chulo. Es que, coges a una incompetente, le das un carguito y te expones a esto.

No la voy a llamar fascista porque tengo amigos con la piel muy fina que se escandalizan. Yo he explicado mil veces que alguien puede serlo militando tanto en la extrema izquierda como en la extrema derecha o pensando como ambos.

Ya veremos que se le ocurre mañana, 23-F, a esta sociata (que no socialista) cuando su amado líder (guapo y con corona) coincida con su eventual jefe (guapo y sin corona) en el Congreso de los Diputados blanqueando la figura de un sátrapa, putero y defraudador fugado en Abu Dhabi. Cuando me refiero a Pedro Sánchez como su eventual jefe, me refiero a que personajes como Margarita Robles, a cambio de un carguito, podría decir exactamente lo mismo desde el PSOE como desde el PP. Suele ocurrir con seres medrantes sin ideología que, a cambio de obtener notoriedad, siempre han estado, están y estarán en la trinchera de su conveniencia personal.

Me suelen decir que un día de estos me van a meter en la trena por dedicarle esos adjetivos al heredero de Franco al que tanto admira Margarita. En realidad, lo de «Marca España» no ha llegado a tanto. No es que exista democracia plena y no es donde mejor funcione la libertad de expresión pero, artículos como este no son otra cosa más que «la prueba del algodón». La crítica política ahora parece un poco más permitida (o interesadamente relajada) en lo que refiere a la sobreprotección de los Borbones. Nadie puede negar que llamar putero a Juan Carlos Borbón es un dato objetivo teniendo en cuenta que a la última (conocida) le pagó 60 millones de euros. Bueno… en realidad, le pagamos ese dineral. Desde luego, tiene que ser una máquina porque a mí me sigue pareciendo el medio polvo (que dirían en mi cuadrilla) más caro de la historia.

Yo ni escribo, ni canto, ni rapeo que le tengan que pegar un tiro en la nuca, que le pongan una bomba o que le claven un piolet en la cabeza. No es mi estilo (ni me gusta). De hecho, no tengo nada personal ni contra este señor ni contra su prole. En realidad, mis críticas (en este y en todos los casos) van dirigidas hacia lo que son, cómo lo son y qué representan; Nunca hacia la persona particular. Dicho lo cual, que hoy en día no se debería ni explicar pero, con la que está cayendo, se explica, llamar sátrapa a un sátrapa también es algo obvio y salta a la vista. Lo de cobarde y fugado, también. En cuanto a lo de defraudador fiscal no creo que a nadie le genere ninguna duda ya que, quién se presta a regularizar parte de su irregular situación fiscal ante Hacienda, y aunque sea por una parte nimia derivada de sus ilegales comisiones, reconoce serlo. Qui solvit is reum deversari (el pago te hace reo).

En cuanto al 23-F, como tanta gente, estoy convencido que Juan Carlos Borbón estaba metido hasta las cejas en ese paripé o auto-golpe. Incluso hay quién lo ha publicado y nadie lo ha desmentido. Mientras que en «Marca España» no levanten ciertos «Secretos Oficiales» y los desclasifiquen lo seguiré pensando. De hecho, si no lo hacen es porque hay caca relacionada con el ex-amante de Corinna. En caso contrario, se hubiesen encargado de difundirlo inmediatamente hasta en las vallas publicitarias de las rotondas poligoneras. Cuando el río suena…

Pero volviendo a las boutades de Margarita, nos es más que un intento de tapar su ineptitud llevando a la práctica el «borboneo«.También lo hace con Pedro SánchezBorbonear es, entre otras cosas, hacer la pelota a Zarzuela como una especie de presidenta del club de fans del hijo del heredero de Franco aunque, para ese club no creo que dispondría de muchas seguidoras y seguidores en las Casas del Pueblo. Esto ocurre por una extraña anomalía según la cual se pretende homologar a los socialistas con monárquicos. En realidad lo son aunque estuvieron un montón de años escondiéndose en ese absurdo de que no eran monárquicos sino «Juancarlistas«. Y, al tiempo que se le cayó la careta al Borbón fugado, se les cayó la suya en el mismo tiempo que el TOP tardó en quitar la placa de la puerta y poner con cuatro tornillos una nueva que rezaba (y reza) Audiencia Nacional. O sea, de la noche a la mañana. Así, ahora en el PSOE, han pasado a ser «Felipistas» y, en este caso, por partida doble: de Borbón y, «por consiguiente» del millonario González.

También hay quién se ha enfadado por llamar carroñera a Margarita (a esa inútil funcional). Bien… Lo que dijo sobre la desgracia de Zaldibar es, exactamente, el mismo discurso carroñero de EH-BilduPP y Vox sobre el particular. Y encima, no rectifica aunque se lo hayan solicitado en Sede Parlamentaria. La señora… como el aceite. La prepotencia, la arrogancia, la altanería y eso…

Así que, si no puedo llamarla carroñera, ¿Cómo puedo llamarla? Según el diccionario de la RAE hay dos definiciones:
a) carroñero-a (adj.): Que se nutre de carroña, (zoología, animal). Ej.: El buitre es un ave carroñera.
b) carroñero-a (adj.): Que toma provecho de las desgracias de los demás (persona, peyorativo). Ej.: Periodistas carroñeros, políticos carroñeros

Evidentemente, Robles se encuadra en la segunda definición y, además, no veo sinónimo que pueda reemplazar a lo que significa su actitud. Uno puede ser alto o bajo, gorda o delgada, rubio o moreno; o carroñera o no carroñera. Margarita «toma provecho de las desgracias de los demás» luego es carroñera, se ponga como se ponga quién se ponga y donde se ponga.

Podrá gustar más o menos; A algunos les parecerá todo un exceso y otros me dirán que me he quedado corto pero lo cierto es que, negarlo es negar unos hechos objetivos, contrastados y reales.