El fútbol es un deporte sencillo. Juegan once contra once, y gana el equipo que marca un gol más que el contrario. Aunque parezca mentira, algo tan sencillo como esto en A Coruña se ha retorcido tanto, que en realidad parece que el Deportivo practica un deporte diferente al que el resto de equipos de la liga en la que compite.

Hemos llegado a un punto de paroxismo en el que se soporta que el Deportivo de De la Barrera esté sexto, haya obtenido 5 puntos de 18 posibles con un único gol a favor y cinco en contra en 6 partidos, y sin embargo se denoste al Deportivo de Fernando Vázquez que obtuvo 15 puntos de 27 posibles, con 7 goles a favor y 5 en contra en 9 partidos. Para justificar esto, se distorsionan los hechos hasta difuminarlos y hacernos creer que este destino actual era inevitable. Y santas pascuas.

Particularmente no creo en los unicornios ni tampoco en los exégetas del fútbol. Me sorprende que A Coruña se haya instalado en estériles debates sobre tal o cual entrenador, sobre si el juego es bueno o malo, y sobre si había que echar o no a Fernando Vázquez.

Entiendo que hay distintos puntos de vista y cada uno puede expresar lo que considere, faltaría más.

Pero me llama la atención que haya prácticamente unánime devoción respecto a la carismática figura del que fue nuestro entrenador muchas temporadas, Arsenio Iglesias, y sin embargo una parte cada vez más importante del deportivismo no haya aprendido nada de lo que él representó y nos enseñó.

Arsenio personificaba el sentido común, predicaba que el fútbol era una combinación de orden y talento, buscaba la victoria basándose en la solidez y orden defensivo, y JAMÁS se le oía hablar de “propuesta” ni de “sensaciones”…

Está claro que hoy son otros tiempos, hay demasiadas voces y púlpitos que utilizan ese lenguaje y esto cala en impresionables que se dejan seducir por la literatura que impregna este mundo del fútbol tan globalizado.

El fútbol de Arsenio (o de Irureta, ya que estamos) era sólido como una roca, armado desde la defensa, con el objetivo de obtener la victoria aunque fuese por un pírrico 1-0.

Porque de eso se trata el fútbol. De ganar. En A Coruña llevamos años tras la piedra filosofal de ganar con “buen fútbol” (???), con éxito nulo, y soportando entusiastas de esta idea que nos han sumido en la peor situación de nuestra historia.

Aprovechar los recursos que tenga una plantilla. Orden y talento. Esto es aplicable al terreno de juego y también al resto de parcelas de un club. Bueno, ahora ya no somos un club. Ahora somos una “empresa”. Y también el exótico capricho de un empresario venezolano con intereses económicos en nuestra ciudad y autonomía.

Siendo consciente de lo que han significado para nuestro club entrenadores como Arsenio, Irureta, o incluso Lotina (sí, Lotina), lo que han representado trabajando fuera de los focos, manejando el vestuario con discreción, y adaptándose a lo que tenían en cada momento, me llama mucho la atención que en el club nadie caiga en que lo que nos sucede en el terreno de juego no es consecuencia de este o aquel entrenador, si no de ir en contra de la identidad y esencia de lo que ha sido este club durante casi toda su historia.

Dije club, pero el dueño ya ha dejado claro que somos una empresa. Así que seguiremos analizando las cosas desde la óptica empresarial: cambiaremos todo para que nada cambie. Justo lo mismo que venimos haciendo desde 2014.

Innumerables entrenadores, distintos consejos, cientos de jugadores… y seguimos haciendo lo mismo, yendo en contra de lo que históricamente hemos representado y sido como club.

Lo dramático es que lejos de cualquier autocrítica, sistemáticamente se ha utilizado el comodín mochila o deuda para todo. Y no. Ya no cuela.

Y no cuela porque entre otras cosas, desde hace un año, el dueño del club es un banco que ha capitalizado una gran parte de la deuda, ha reorganizado la deuda restante y el endeudamiento a corto plazo es muy pequeño.

Menos samba e máis traballar. No vaya a ser que caigamos más categorías y aún haya que aguantar los lamentos y las lágrimas de cocodrilo de los responsables de llevar el que hasta hace un año era nuestro club a esa situación.