La COVID-19 ha cambiado hábitos y nos abrió a una nueva realidad que pone en primera línea un servicio que nos cuida y ayuda a cuidar a los demás, en una clave de precio competitivo que abre un mundo de posibilidades y opciones difíciles de matizar en la compra presencial como la conocíamos hasta ahora

Instaurado el teletrabajo como nuevo concepto de la nueva realidad, parece caminar hacia los hábitos del día a día en muchas más rutinas, que hasta hace no demasiado tiempo parecían lejanas para buena parte de la población en ciertos hábitos. Si bien a la hora de comprar teníamos en mente ciertos portales o aplicaciones, la realidad diaria seguía dejando a ciertos desplazamientos o trámites, en el sentido más molesto o negativo de la palabra, el hecho presencial. Un ejemplo, es el de “ir a la farmacia”, eso que en ocasiones teníamos ciertamente a la vuelta de la esquina y se realizaba con una fugacidad que despreciaba auténticas oportunidades, que permite la compra más pausada, reflexiva y con capacidad para ver, tocar, comprobar o comparar…

Enmarcado también dentro de la imperiosa necesidad de seguridad, del me protejo y te protejo, lo cierto es que las parafarmacias online ofrecen un nuevo universo a descubrir y un auténtico bazar de oportunidades que, además, vienen garantizadas por ese impagable factor de privacidad ,que en ocasiones echamos de menos a la hora de seleccionar nuestros productos más íntimos y personales, ya sean de nuestra salud, cuidado personal o estética.

Pero, ¿Qué es exactamente una parafarmacia y en qué punto de nuestras necesidades se sitúa? Podríamos apuntar a la práctica de la preparación y suministro de productos medicinales, que no son medicamentos con receta. Belleza, salud y productos que proporcionan bienestar, estarían entre las principales ofertas de estos establecimientos. Como cualquier punto de compra online, por lo tanto, nos abre un excelso y personalizado mercado, no sometido a las leyes del horario y con una preponderante presencia de la privacidad y la seguridad, que permiten al comprador encontrar y seleccionar aquello que, en lo efímero y rápido de la compra presencial no se produce, máxime con las restricciones de aforo, podría condicionar.

Un punto indiscutible de las bonanzas del comercio y el flujo de la oferta y la demanda en internet, viene dado por la competitividad a nivel precios, algo de lo que el único y gran beneficiado será el propio cliente, que tendrá a golpe de click y conexión todo aquello que necesita, seguramente más asequible que en cualquier punto de venta físico y con una opción de stock abrumadoramente mayor.

Relacionado con la acuciante necesidad de protegernos está el hecho de evitar colas y esperas, una amenaza para la seguridad cuando, en los tiempos que corren y seguramente en los que están por venir, será precisamente lo más importante. Así pues, las parafarmacias online evitan también que nos descuidemos precisamente en la época en la que más tenemos que cuidarnos, y en la que tampoco debemos descuidar nuestro cuerpo.