Curriculum deportivo

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Según la RAE, “culpable” es alguien que tiene la culpa de algo (y culpa es una imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta) mientras que “responsable” es una persona obligada a responder de algo o por alguien.

Tarde o temprano, en cualquier organización donde los objetivos quedan sistemáticamente muy por debajo de las expectativas, llega el momento de rendir cuentas y se hacen inevitables cambios que afectan a las personas o áreas concretas que se entienden como deficitarias en el desarrollo de sus funciones.

Este es el caso del Real Club Deportivo de La Coruña que, a pesar de contar con medios y presupuestos muy por encima de la media en la que compite, cada año baja su rendimiento deportivo y cotización de la entidad hasta límites difícilmente entendibles y seguramente inasumibles.

Eso parece que lo ha detectado la nueva propiedad y, como consecuencia se ha producido el necesario relevo de los responsables que, tanto en la forma como en el fondo, entiendo la medida a la altura de las circunstancias. Anteriormente, otros, con mayor decoro, habían tomado la decisión por su cuenta de abandonar sin pasar por el bochorno de estos últimos.

Sin embargo, llama poderosamente la atención que sigan en el club los grandes culpables y mientras esta situación persista o no se corrija con la diligencia requerida, el deterioro institucional va a seguir profundizando en las estructuras de la entidad. Cuanto más exhaustiva sea la limpieza más fácil y corto será el margen de regeneración.

Por otra parte, de seguir sin aplicar las medidas correctoras al respecto la posibilidad de que los nuevos responsables, a corto o medio plazo, tengan que salir a su vez por la puerta de atrás seguirá latente.

Se avecinan cambios profundos si lo que se pretende es sentar las bases de un proyecto sólido. Para ello es imprescindible que los nuevos gestores entiendan que lo más importante de un club de fútbol profesional es el propio fútbol y todo lo concerniente al área deportiva donde, históricamente en este club y especialmente en la última década, las deficiencias son tan llamativas y alarmantes como evidentes. Me niego a pensar que sólo como producto de la incompetencia; tiene que haber algo más.

En este sentido, espero que no cometan el error de buscar soluciones en exjugadores que, en la mayoría de los casos, son sólo eso: exjugadores. Tampoco me parece acertado olvidarse de profesionales cercanos al club, a la ciudad o comunidad. No debería hacer falta recordar que el único balón de oro de España es de A Coruña y que el primer jugador Fifa español también es coruñés. Ambos jugaron en el Real Club Deportivo de La Coruña.

Al hilo de esa extendida costumbre de pensar que un exfutbolista puede ser la alternativa más conveniente, me pregunto porque en su lugar no se piensa en un ex entrenador para la dirección deportiva. No hay profesional en el fútbol que tenga más vivencias, experiencias y conocimientos adquiridos que un entrenador con una larga trayectoria en el fútbol profesional.

Siguiendo con las preguntas ¿Por qué no se piensa en Fernando Vázquez como una alternativa seria a ocupar esa parcela que, con demasiada frecuencia, ha estado en manos de gente que ha demostrado sobradamente su falta de preparación y rodeada de un misterioso y enigmático halo?

Indudablemente que habrá otras opciones sumamente interesantes, pero estoy seguro que esta sería la acertada, del agrado de la afición y de gran parte del deportivismo y lo más importante; una solución y no una incógnita toda vez que conoce perfectamente la estructura del club y por tanto no tendría que pasar la complicada fase de adaptación o curva de aprendizaje. Su productividad se vería reflejada desde el primer día.  Un recurso y no una carga como de costumbre. Si se habla de profesionalizar el club comencemos por lo importante y con profesionales acreditados.

No es posible construir un proyecto “pegando tiros al aire” y basado en medidas populistas. El deportivismo ya no tiene ese tipo de urgencias. Lo que desea es comprobar que los cambios van en la dirección correcta, que todo empieza a coger forma y los bandazos, improvisación y cortoplacismo pertenecen al pasado.