Este domingo Cataluña vuelve a las urnas tras otra crisis en el independentismo derivado de la inhabilitación de Quim Torra. Siempre se dice que las elecciones catalanas son importantes y decisivas, pero esta vez lo son aún más.

Las altas tasas de incidencia del Covid y la poca relevancia mediática que ha adquirido la campaña, fruto de que haya problemas más importantes que las elecciones, provocan que las estimaciones de participación sean bajísimas. Esto no sería un problema especialmente grave de no ser porque las anteriores elecciones supusieron un récord absoluto de participación.

Muchos catalanes no pueden visitar a sus familiares e, incluso, no pueden salir de su municipio por culpa del Covid. Sin embargo, el derecho a participar en actos políticos ha provocado que esas restricciones hayan quedado en papel mojado estas semanas con viajes constantes de líderes políticos. Por Cataluña han pasado estos días de lo mejor a lo peor de la política española, la valoración ya depende de cada uno.

La campaña nos ha dejado auténticos momentazos que demuestran que, a la mayor parte de la clase política española, incluso en estos momentos, solo les interesa sus sillones. En estas semanas hemos visto a un Ministro utilizar su cargo en medio de la pandemia para ganar votos, a un partido usando el gobierno como agencia de colocación, campañas publicitarias desastrosas como la de los abrazos, VOX con su discurso más radical, grupos radicales impidiendo el derecho a realizar campaña a determinados partidos, a Otegui dando lecciones de paz y convivencia. También hemos visto algún que otro zasca a Illa por su gestión y a Borrás en temas de corrupción. Vamos, que no nos hemos aburrido.

Y viendo este percal entiendo a todos mis amigos catalanes que me han ido diciendo estos días que estaban pensando en no ir a votar. No obstante, creo que es necesario insistir y pedirles que voten. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla, los independentistas seguirán saliendo a votar. Si por algo fueron mágicas las elecciones de 2017 es porque Inés Arrimadas y su equipo consiguieron sacar a miles de personas de la abstención, una victoria histórica que pudo cambiar las cosas en Cataluña, pero que por una aritmética que no daba y presiones internas que no dejaron intentarlo, no se consiguió dar ese cambio.

Veo con preocupación estas elecciones. Entre la baja participación y el descenso asegurado de Cs, no suplido por una subida magnífica del PP, provocarán que el escenario sea aterrador. El gobierno que le espera a Cataluña será independentista o un nuevo tripartito. El problema, es que con la caída de Cs, se va a allanar mucho el camino de una posible reforma del Estatut como vía para “la solución pacífica del conflicto”. De hecho, alguna de las encuestas dicen que esa reforma podría ser iniciada por PSOE, Podemos y ERC pues los números en el Parlament podrían dar, qué miedo esa mesa de reconstrucción.

Las opciones del constitucionalismo en estas elecciones son muy reducidas. Por un lado, el PSC está asumiendo el marco mental del independentismo y tiene un candidato que repite de forma constante tres máximas: pandemia, vacunas y su vuelta a Cataluña. Cero propuestas del que está llamado a ser el nuevo Presidente de Cataluña. Eso sí, Redondo y Asociados nos lo han intentado vender como un gestor maravilloso y es increíble que sea una opción de voto para nadie pues su gestión de la pandemia ha sido nefasta, pero eso nos da para otro artículo.

Por otro lado, VOX ha agitado la bandera más ultra en Cataluña. Muchos llevamos un tiempo advirtiendo del peligro de esta formación y parece que ahora, cuando se le ven las orejas al lobo, los políticos cambian el discurso. Qué orgullo escuchar a Alejandro Fernández hablar sobre VOX y cuento deberían aprender del PP catalán y gallego tanto Casado como, sobre todo, los nuevos dirigentes de NNGG. Así, se le planta cara al populismo y no justificándoles y defendiéndoles.

Las opciones constitucionalistas en Cataluña se reducen a dos, PP o Cs. Alejandro Fernández o Carlos Carrizosa. Sí, lo sé, ambos partidos han cometido errores en el pasado, pero son la única esperanza de que algo cambie y de que los derechos de una mayoría de constitucionalistas no sigan siendo pisoteados en Cataluña.

Alejandro Fernández es un orador increíble, seguramente el mejor orador del Parlament de Cataluña, una persona que en apenas un minuto y con mucha ironía hace ver las vergüenzas de los partidos independentista y del PSC. El otro día en el debate estuvo pletórico y confío verlo en el Parlament con grupo parlamentario propio.

En cuanto a Carlos Carrizosa, me parece un buen candidato, sólo hay que ver sus intervenciones en el Parlament a lo largo de estos años para ver que cada vez que habla los independentistas echan bilis por la boca y eso siempre es una buena noticia. Cs viene en caída y será difícil remontar esos resultados debido a una no muy acertada campaña electoral más centrados en Illa que en su programa. Sinceramente creo que la noche electoral será muy dura en la sede naranja

Al catalán que esté leyendo esto, solo le pido que vaya el domingo a votar y que lo haga pensando en la Cataluña que quiere construir porque la única manera de apostar por una Cataluña en la que haya regeneración y convivencia es votar al PP o a Cs.