Un meme circula por las redes. Se le ve al capitán a posteriori (Arnaldo Otegi) volando bajo un texto que dice: En Euskadi, con casi 30 casos de coronavirus en julio, no se podían celebrar elecciones. En Catalunya con 462 casos por 100.000 habitantes sí parece imprescindible que Otegi se salte el confinamiento para ir a Catalunya”.

Es una aguda observación que nos retrotrae al año pasado cuando tras suspenderse las elecciones el 5 de abril, Bildu y Podemos no querían que el Lehendakari las convocara el 12 de julio. Afortunadamente no les hizo ni caso y las convocó.

El mitin del domingo de Otegi con Junqueras  en  Girona es la evidencia más clara de la oposición destructiva de EH Bildu. Ni presupuestos, ni acuerdo alguno en nada, pidiendo furiosamente la dimisión de la Consejera de Sanidad, atribuyendo al EAJ-PNV la tragedia de Zaldibar mientras siguen con sus “Ongi Etorris” y no condenando las pintadas. Oposición rodillo.

Que quede claro que no estamos ante una oposición democrática sino ante  un ariete destructivo. La política es la guerra por otros medios decía Von Clausewitz. Es verdad, pero la guerra lo que busca es destruir al enemigo. Y en eso están, y quien no se da cuenta de ello debería ir de urgencia a la óptica más cercana.