La posibilidad de llegar a acuerdos para formar gobierno tras unas elecciones, cuando no se consigue la mayoría absoluta, no depende solamente del número de votos y escaños conseguidos en la confrontación electoral sino de la posición que los partidos tengan en el campo de batalla político. He diseñado un tablero en el que represento la posición que tienen los partidos que tienen posibilidades de obtener representación parlamentaria el 14F en Cataluña. Me permito realizar una serie de elucubraciones sobre los hipotéticos pactos que se puedan conformar para constituir el gobierno de la Generalitat.

Los datos que aparecen en la imagen de este artículo han sido tomados del artículo «Así van las encuestas del 14F» del diario.es el día 3 de febrero, en el que da cuenta de un modelo de predicción basándose en las encuestas realizadas hasta la fecha.

Representación gráfica

Partiendo de estos datos he situado a los partidos políticos catalanes que pueden obtener representación parlamentaria en las elecciones del 14F en las coordenadas de dos ejes, uno horizontal que fija la posición entre izquierda y derecha y otro eje vertical identitario en el que se muestra el deseo de que Cataluña se convierta en una república independiente de España.

El tamaño de la superficie de los círculos que representan a los partidos está en relación con el porcentaje de voto que se predice que puede obtener cada partido.

La ubicación de los partidos en este tablero es subjetiva, pero no es caprichosa; en el eje vertical es bastante fácil colocarlos pues responde a las posturas sobre la independencia de Cataluña: unos están absolutamente a favor, y otros, los partidos unionistas que defienden una Cataluña unida a España, están radicalmente en contra. La posición intermedia del PSC y de los Comuns se debe a la intención favorable a la realización de un referéndum manifestada por sus electorados en los sondeos sobre este asunto; el partido de los Comuns ligeramente más dispuesto al referéndum que lo que manifiestan los dirigentes del PSC.

En el eje izquierda-derecha su posicionamiento es algo más difícil, pues no es posible atender a un solo criterio y a veces difieren bastante el ideario establecido en sus estatutos y sus programas electorales con sus acciones políticas, ya sean de gobierno o de oposición. Espero que los lectores no encuentren muy desajustado el sitio en que les he colocado. No obstante, creo que la exactitud del lugar que ocupen no es excesivamente importante siempre que no haya mucha desviación; tiene más relevancia la posición relativa que se ocupa respecto de los demás partidos.

Análisis de los datos

Hay que tener en cuenta las siguientes características de la realidad catalana.

En primer lugar, hay que dejar constancia de que el sistema electoral catalán establece que una vez propuesto un candidato por el presidente de las Corts deberá ser aprobado en primera votación por mayoría absoluta, o 48 horas después por mayoría simple. En este sistema se puede votar contra el candidato, lo que permite bloquear la creación de gobierno si no se consiguen suficientes apoyos para que voten a favor, o se abstengan en la segunda votación, para que los votos en contra no superen los favorables al aspirante. Este extremo es muy importante, pues si en dos meses no se consigue elegir un candidato se deberán convocar nuevas elecciones. Así pues, será necesario llevar a cabo negociaciones productivas en busca de los apoyos a favor o que garanticen la abstención en la segunda vuelta.

La atomización del voto y el posible reparto de los escaños entre nueve formaciones políticas va a ser la causa de la dificultad de alcanzar mayorías. Y, además, la actual distribución de votos convierte en misión imposible el logro de la mayoría absoluta en la tesitura actual. El Parlament consta de 135 diputados por lo que la mayoría absoluta se alcanza con el voto de 68 escaños.

Así que, con los datos manejados, es muy probable que sea necesario lograr un acuerdo tripartito, bien para un pacto de gobierno o bien para la inicial investidura del candidato.

Algunos principios de la negociación política

Hemos de tener presente que hay algunos factores decisivos en la negociación política y que hay que considerar a la hora de especular sobre los pactos postelectorales.

– Resulta elemental entender que los pactos no los hacen los partidos sino las personas, así que como primer requisito básico para alcanzar el acuerdo es que entre los líderes de los partidos políticos que vayan a negociar no haya animadversión, ni rivalidad tribal.

– En principio, puede ser más fácil entenderse cuanto más parecida sea la ideología de los partidos.

– Es casi imposible entenderse con quienes se hayan escindido previamente, a no ser que hayan cambiado los líderes que produjeron el desencuentro de la escisión.

– Los partidos que están muy próximos ideológicamente rivalizan permanentemente por el mismo espacio político y por su electorado. Las tensiones que suelen producirse en época electoral se atemperan tras el paso de las elecciones.

– Es muy difícil llegar a acuerdos con partidos antagónicos que están situados en los extremos opuestos de un mismo eje, pues la dinámica habitual es la del enfrentamiento continuo. No obstante, puede haber alguna buena causa. o compartir un interés común temporal, que le una provisionalmente.

– Resultan inconvenientes los pactos entre partidos que ocupan el poder de forma alternativa pues existe un riesgo alto de confundir al propio electorado que no suele entender la alianza con el rival. Puede ser una medida fatal a corto plazo.

– A los partidos que han sido hegemónicos y que han gobernado siempre en solitario les cuesta compartir el poder, pero también les resulta doloroso perderlo, por lo cual en ocasiones estarían bien dispuestos al pacto con tal de continuar en el gobierno.

Análisis del tablero político

Ahora, observando con detenimiento el tablero que he dibujado puedo hacer varias consideraciones:

– Lo primero que llama la atención es que el PSC ocupa el centro del tablero. Estoy seguro que muchos los situarán un poco más arriba o más abajo, o más a la izquierda o más a la derecha; es igual, eso no cambia sustancialmente su situación de centralidad. Tampoco cambia nada que tenga unos pocos más o unos pocos menos votos, a no ser que alcance a ser el que más escaños consiga, pues en ese caso (como ya ha adelantado Salvador Illa que hará) será el PSC quien tenga la iniciativa de buscar acuerdos para intentar ser investido President.

– Todas las fuerzas políticas, excepto el PSC están situadas en los extremos del tablero.

– Se aprecia con nitidez que el tercer cuadrante, donde se situarían los partidos anticatalanistas de izquierdas está prácticamente vacío. No hay en Cataluña fuerzas españolistas de izquierda.

-Los partidos que se oponen radicalmente a la independencia de Cataluña ocupan casi el mismo espacio, muy a la derecha del tablero; se solapan y constituyen un bloque ideológico.

– El bloque unionista tiene muy poca representación (entre los tres partidos no llegan a sumar el número de votos del tercer partido). Aunque goce del favor de los medios de la nación española y disponga de una gran repercusión mediática eso no le otorga ninguna ventaja para lograr pactos.

– Aunque en política no hay nada imposible, podemos dar por seguro que ninguna de las formaciones del bloque unionista puede realizar ningún pacto electoral con ninguno de los partidos catalanes. La única, remota, posibilidad podría ser con el PSC, ante una situación excepcional o razón de Estado como ocurrió con el acuerdo para aplicar el artículo 155 de la Constitución en 2017, pero no parece ser este el caso.

Interpretación

Partiendo de estos posibles resultados electorales y de la posición que he estimado en el tablero, me permito especular sobre las distintas posibilidades que nos ofrece este escenario electoral.

Las dos principales posibilidades de acuerdos postelectorales son: el acuerdo de los independentistas en el eje identitario, o el acuerdo de la izquierda en el eje ideológico.

El PSC dispone de una posición privilegiada que le permite una amplia capacidad de interlocución con la mayoría de los partidos que los demás partidos no tienen, pero las manifestaciones de Salvador Illa en la campaña electoral de que no pactará con los partidos independistas le han restado movilidad. Los demás tienen limitadas sus posibilidades de acuerdo a sus próximos, ya sea en el eje ideológico o en el eje identitario,

Debido a la trascendencia que tiene ser el ganador de las elecciones para presentar candidato, voy a presentar esta exposición en función de quien pueda vencer en los comicios, que según las encuestas pueden ser el PSC, ERC o Junts pel Sí.

Gana las elecciones Junts pel Sí

Si la suma con los escaños de ERC, alcanzase los 68 escaños se repetiría muy probablemente el gobierno actual existente. Si les faltasen algunos escaños para lograr la mayoría podría buscarse la solución actual de la abstención de la CUP como ocurrió en la investidura de Quim Torra. Si no fuese posible esta abstención de la CUP se intentaría buscar una abstención de los Comuns. Las rivalidades entre Junts y ERC quedarían aparcadas hasta las próximas elecciones.

No veo ninguna posibilidad de que en este acuerdo pueda participar el PSC de ninguna manera.

Gana las elecciones ERC

La situación podría ser muy parecida al caso anterior, prácticamente idéntica, con la salvedad de quién ostente la presidencia. En el caso de un empate, estaríamos ante una situación endemoniada que casi habría que resolver con una moneda.

Las alianzas serían las mismas que en el caso anterior. Podría darse una variante, si la CUP decidiese entrar en el gobierno con alguna cartera.

Gana las elecciones el PSC

Algunas encuestas están ofreciendo este resultado. En este caso, el candidato del PSC ha asegurado que él lo intentará, no como hizo Arrimadas que no dio ese paso.

Queda descartada la posibilidad de un gobierno de identidad nacional española (constitucionalista como les gusta llamarse) que no suma la mayoría necesaria para alcanzar la investidura; ni contando con los escaños de los Comuns, que ni en sueños votarían junto al PP o a V0X.

En la actual correlación de fuerzas, creo que si el PSC quiere gobernar no tiene más opciones que tratar de buscar apoyos para construir un gobierno de izquierdas. No sería la primera vez, recordemos el tripartito de Montilla, aunque aquel PSC era más nacionalista que el actual. La teórica posibilidad de constituir un gobierno por la izquierda pasaría por establecer un acuerdo con los Comuns (en la órbita de Unidas Podemos) con quienes gobiernan en Madrid y sumando con ERC, suponiendo que entre los tres alcancen la mayoría de 68 escaños. Aunque lo que se dice en campaña electoral se puede desdecir a posteriori, a mi entender, las contundentes afirmaciones de Illa de que no pactará con los independentistas le han cerrado este camino.

Por otra parte, ERC no podría avenirse a un pacto de esta naturaleza, con los socialistas, habida cuenta de la pugna que mantiene con Junts pel Sí por el liderazgo del independentismo; bastante tienen que aguantar por sus apoyos al gobierno del Estado. A no ser, que en este acuerdo se pactase la celebración del referéndum por la independencia de Catalunya, que permitiese sacar pecho a ERC, pero lo veo ciertamente improbable pues, para el PSOE, una contrapartida de esta índole sería darle munición a la derecha nacionalista española.

Conclusiones

De este panorama se puede deducir que las fuerzas españolistas radicales pueden perder casi la mitad de sus apoyos populares y parece que muchos de los votos anticatalanistas del PP y Ciudadanos emigran hacia las posiciones más moderadas del PSC.

Aunque no llegue a gobernar, el gran ganador de las elecciones será el PSC, que podría estar cerca de doblar sus últimos resultados electorales.

Como resumen y conclusión de todo lo antedicho no solo es posible, sino que es muy probable que el gobierno de Catalunya siga igual.