Hoy se cumplen años de la muerte de Gaizka Etxearte, hijo del Delegado del Gobierno Vasco en Venezuela Domeka Etxearte. Lo mataron en el golpe militar que dio Hugo Chávez al legítimo gobierno de Venezuela del gobierno de Carlos Andrés Pérez implantando un régimen que aún hoy en día perdura. Es obligado recordarle.

Como es obligado mostrar estupefacción ante el silencio de Maddalen Iriarte en relación con las pintadas habidas en Hondarribia y que ella no ha denunciado con la misma celeridad y contundencia que solicita la dimisión de la Consejera de Sanidad. Lo ha hecho Bildu en Hondarribia. Les parece sospechoso el que utilicen la palabra Hil. Mejor así.

Saltarse una cola  a la Sra. Iriarte le parece terrorífico pero que se intimide y se use la violencia parece que no tanto. En este mundo cerrado y poco aireado de la IA no hay lugar ni para condenar lo que le sucedió a Gaizka Etxearte, ni con lo que sigue sucediendo contra el EAJ-PNV,  batzokis y Ertzaintza. Y encima con faltas de Ortografía, sin olvidarse de poner una diana. ¿Qué habrá detrás de todo esto y por qué la gente no se fía de la IA?.

¿Recuerdan ustedes que tras más de cuarenta pintadas en Batzokis y Casas del Pueblo al secretario general de Sortu no se le ocurrió mejor cosa que decir que se quitaban con acetona?.

Por eso  el  PNV de Hondarribia ha denunciado la aparición de pintadas «amenazantes» contra la formación jeltzale y la Ertzaintza en la localidad gipuzkoana.

A través de sus redes sociales, ha señalado que «frente a los mensajes amenazantes de una minoría», opta por «los mensajes de agradecimiento a todos los agentes y personas que trabajan a destajo en esta situación de pandemia» de covid-19. A su juicio, «no es momento de añadir más tensión ni crispación, sino de colaborar y trabajar de manera constructiva».

Lógicamente el EAJ-PNV  ha condenado estas pintadas en las que se puede leer mensajes como “Los jóvenes no perdonarán. Muerte PNV” o “Cipayos fuera de aquí”, en euskera.