Todos recordamos la gran aportación de Sortu al cuidado del medio ambiente cuando gobernó Gipuzkoa. Como si estuvieran en la democrática Cuba, quisieron implantar a la fuerza su gran descubrimiento en relación con el tratamiento de las basuras, el denostado “Puerta a Puerta”. El invento se saldó con la pérdida de Sortu  en las elecciones  forales y  la aversión de la población a los métodos  autoritarios y a la cutrez de tal iniciativa.

Lo malo es que siguen sin asumir aquella derrota en toda regla y siguen insistiendo en las bondades de aquella mamarrachada. Ahora lo centran en atacar a la Incineradora de Zubieta y a Zabalgarbi. De hecho este pasado  viernes 29 en Gara  integrantes de  Ekologistak Martxan y Zero Zabor Bizkaia escribieron un artículo con este llamativo título. ”Zabalgarbi ni reduce, ni reutiliza, ni recicla, ni valoriza lo que quema”.

Pasados los años y sin que se cumplieran los augurios de “Incineradora, un muerto cada hora” y, porque a mí me tocó estar cerca de este proyecto, le doy la vuelta al título y creo que el adecuado es precisamente que “Zabalgarbi reduce, reutiliza, recicla y valoriza lo que quema”. Algo que por cierto se debería replicar y romper el silencio, que en este caso parecería que otorga, cuando no es verdad nada de la argumentación de estos ekologistas  profesionales del  antitodo.

Digo esto porque el 26 de diciembre, hace un mes, la Organización de las Naciones Unidas reconoció la utilidad y la importancia de las plantas de valorización energética, así como su papel clave  en las políticas de gestión de residuos urbanos y en la reducción de gases de efecto invernadero. Ha recogido estas consideraciones en un documento publicado como manual para impulsar la valorización energética de los residuos urbanos a nivel global. Estamos hablando de la ONU, no de una de estos movimientos grandilocuentes  cuya solvencia medioambiental está por ver. Por la ONU.

Zabalgarbi en este año marcado por la pandemia ha mantenido su servicio esencial las 24 horas del día, tratando entre otros los residuos de origen sanitario. Unos residuos  que como las mascarillas no se pueden reciclar y que requieren un tratamiento específico para garantizar la destrucción  de cualquier resto de virus.

Me gustaría que desde Zabalgarbi se informase adecuadamente y estuvieran al quite de este intento continuo de desinformación  y  ataques de esta entidad y de esta persistencia. Está bien explicar lo que se hace ante audiencias cautivas pero no estaría nada mal dar argumentos a la gente joven que se deja llevar por señuelos fácilmente ondeables. En la universidad, en los medios y hasta en Gara, sin olvidar ETB que ni dio la noticia de la ONU.

Todos estos grupos contrarios aprovechan para  echar por tierra un ingente esfuerzo que logró hacerse a pesar de la campaña de ETA y que a pesar de los augurios de grupos como los que escriben esta sarta de inexactitudes  sigue tratando anualmente 225.000 toneladas de residuos que no se pueden reciclar.

En resumen. Bien por la ONU en reconocer un trabajo con garantías, mal por unos grupos que manipulan la realidad y dan pábulo a la mentira y el que asuntos como estos sean bandera de grupos antisistemas que dígase lo que se diga, nunca reconocerán absolutamente nada que venga de la mano de lo institucional. Que no controlan y si tienen alguna duda, pregúntenle a la concejala Miren Larrion que en la campaña electoral municipal en Gasteiz llegó a valorar la importancia de la incineración.