Volvemos con esa ingente e indignante cantidad de dinero que gastan en Zarzuela pero que no se reflejan en las cantidades que el Estado (mediante los Presupuestos Generales) asignan a la «Casa» del hijo del heredero de Franco. Muchas veces he tratado el asunto y, hasta desglosado los millones de euros con los que diferentes Ministerios salpimientan los gastos, vicios y caprichos de esa familia pero, últimamente, nos centramos en esa amalgama de concesionarias denominada Patrimonio Nacional, dependiente del Ministerio de la Presidencia de «Marca España«.

La última vez cuantificábamos el dinero que destinan a las «chachas» del «emérito fugado» en Abu Dhabi pero hoy, nos vamos a ceñir al cloro… Sí, al cloro real… A las tres piscinas que utilizan esos reales torsos para refrescarse. Bueno, reales y no tan reales porque Corinna y su hijo también necesitaban darse un chapuzón en verano, y, como no, climatizado en invierno.

Un auténtico despropósito que, tarde o temprano, se ha de cortar de raíz porque el pozo sin fondo de Patrimonio Nacional paga con el dinero de los españoles gastos que pueden abarcar desde el picadero de la citada ex-amante de Campechano, las y los100 empleados de Zarzuela, pasando por la tripulación del yate Fortuna. hasta al teniente coronel del Ejército del Aire que le limpia la baba a Juan Carlos y, de paso, pone su nombre para recibir «dinero opaco» desde México. Muy medieval todo.

Así, ya centrándonos en las piscinas, Patrimonio Nacional paga a través de una empresa el mantenimiento de tres con las que cuentan. ¿Para que vas a tener una piscina, como tienen todos los ciudadanos, si puedes tener tres? En fin… Patrimonio Nacional costea a través de ese contrato el cuidado de tres piscinas -dos exteriores y una climatizada-, según figura en un apartado concreto de los pliegos publicados en la plataforma de contratación del Estado. Bajo el epígrafe «trabajos específicos de mantenimiento piscinas«, la institución pública detalla las tareas para mantener a punto «las dos de verano y la de invierno«. Prosigue el pliego indicando que «Se cumplirá con la normativa aplicable a este tipo de instalaciones, considerando que el uso de estas instalaciones es privado»… No vaya a ser que entre un ciudadano a pegarse un baño por aquello que piense que hay turno público como absurdamente hicieron para que «nostálgicos» diesen una vuelta en el Azor.

Entre las labores que se contratan a la empresa adjudicataria se encuentran el cepillado diario del vaso, el paso del limpiafondos, la limpieza de los filtros o el control higiénico-sanitario del agua, entre otras. El cuidado de las tres piscinas se encuentra en un contrato global de «mantenimiento de instalaciones de edificios institucionales de la Delegación de El Pardo-Zarzuela» que Patrimonio Nacional sacó a licitación en septiembre de 2020 y se adjudicó el pasado 13 de enero a la empresa Multiservicios Tecnológicos S.A. Su valor asciende a 590.560 euros en dos años. Calderilla. El objeto del pliego es «establecer las condiciones técnicas por las que se ha de regir el servicio de mantenimiento de las instalaciones de calefacción, climatización, agua caliente sanitaria, grupos de presión, cámaras frigoríficas, fuentes ornamentales y mantenimiento de piscinas«. Entre las actuaciones a ejecutar se encuentran el mantenimiento de calderas, radiadores, aparatos de aire acondicionado, el suelo radiante, el control de la calidad del agua de consumo humano o los sistemas de captación solar.

No dejan de ser curiosas las cláusulas de las licitaciones de Patrimonio Nacional que establecen, además, algunas especificidades para los centros de trabajo situados en el complejo de La Zarzuela. Por ejemplo, la adjudicataria «debe informar a su personal sobre las normas básicas de conducta/protocolo en las dependencias de la Delegación de El Pardo-Zarzuela«, prohíbe a la empresa «utilizar en su publicidad, de manera directa o indirecta, ninguna imagen de los edificios o bienes del Patrimonio Nacional» y «Tampoco podrá utilizar en su publicidad el nombre, marca o logotipo de Patrimonio Nacional, ni de lo referente a la Casa de S.M El Rey«.

Lo vamos a traducir: Si por un casual un empleado se topase con un miembro de esta familia, se le indica el trato con el que debería dirigirse dirigirse al o a la mequetrefe de turno aunque, flipante, se les libera de la reverencia (que estaba vigente hasta hace 5 años). Y es que tendría cojones encontrarte, por ejemplo, con Froilán en pelotas en la piscina que estás limpiando con el katxi en una mano y un puro en la otra, y tener que tratarle de usted y reclinar la cabeza. En este supuesto caso, lo procedente sería hacer lo que no ha hecho su madre ni el del patinete, es decir, un par de collejas bien dadas y, ya puestos, pasarle la black por la raja a la altura donde la espalda pierde su casto nombre.

A ver qué sale…