Es del Alderdi Eguna de 2001. La costumbre era que dos afiliados históricos izaran la ikurriña y ese año les tocó hacerlo a Jokin Inza y al conocido como Juan Tortillas. Dos cimientos jelkides.

A Inza le llamábamos El Gordo. Era un gigantón de Bergara cuya madre murió en la guerra. Pronto su inquietud por la resistencia vasca le llevó a estrenar la cárcel de Martutene. Salía y entraba  por acciones clandestinas de todo tipo. Desde el reparto de propaganda a organizar acciones más contundentes. Tras esconderse en Barcelona y con la policía pisándole los talones llega a Caracas y es el gran jefe de la Resistencia en el trópico. Con el encargo de enviar dinero para los presos crea EGI poniéndole la I que significaba del Interior y diferenciarla de la que funcionaba en el Centro Vasco de Caracas. Todo eso lo cuenta en el libro que editó la Fundación, libro que se lee de un tirón porque está escrito  de la manera como hablaba, sin florituras.

A su alrededor se forma el Grupo Egi que da como resultado montar una radio clandestina funcionando todos los día en onda corta. El se ocupaba de mantener económicamente el tinglado con las quinielas del fútbol español en el barrio de La Candelaria llena de bares vascos. Nadie sabía para que era  aquel dinero pero permitía mantener un complicado tinglado técnico. Las reuniones se hacían todos los lunes en su casa, del Grupo Egi. Con las quinielas y a puro sablazo, se hacía Radio Euzkadi, la revista Gudari, ediciones de libros y la película Los Hijos de Gernika. Vendía monedas de oro con la efigie de Sabino Arana  y era el jefe absoluto reconocido por todos. Vuelve a Donibane llamado por el Vicepresidente Joseba Rezola y organiza grupos de formación para cuando se produjera la muerte de Franco. Un tipo interesantísimo, de ordeno y mando y de enfrentarse a quien fuera para sacar adelante proyectos y sabiendo solo leer y escribir.

Juan Tortilla era de Durango. Un  resistente  absoluto. Los últimos años de su vida colaboraba en la cocina del Alderdi Eguna. Preparaba la comida a los chavales de EGI que a menudo pagaba él, ya que como solterón manejaba bien su dinero. Socio activo de  la Fundación Sabino Arana  fue a varios de sus viajes. Jelkide entregado con la fe del carbonero, dispuesto siempre a todo.

Cuando se habla del EAJ-PNV y de sus 125 años no puede concebirse la historia sin personalidades como éstas. Y también con Emakumes que asimismo izaron la ikurriña. Hoy le tocaba a Inza y a Tortillas.

Ojalá volviera esta buena costumbre. De gente meritoria, que ha luchado por el país y la sigla, volvieran a izar la ikurriña. Es el mejor regalo que se le puede hacer a un/a veterano/a.

¿A que si?.