Ayer hablábamos de eso. Hoy doy datos irrefutables. Este uno de enero, como si de embarcarse en el Granma se tratara, ELA, LAB, Bildu y la sopa de  letras de la más extrema radicalidad celebrarán los 62 años de dictadura cubana y protestarán por lo que llaman bloqueo yanqui cuando de lo que se trata es de un boicot, no de un bloqueo. Además Cuba puede comerciar con todo el mundo. Se trata pues de buscar el enemigo exterior para apretar las filas y  sojuzgar a su pueblo.

Y como este mundo marginal vasco sigue viendo la dictadura cubana, como una liberación tras 62 años de dictadura, vamos a poner un ejemplo de la semana pasada que, lógicamente por estos lares, se ha silenciado. Opinar sin tener todos los datos en la mano lleva a considerar que los del Granma por la Ría el uno de enero son unos héroes de la revolución.

La comunidad internacional y en especial la Unión Europea deberían prestar atención, condenar los recientes sucesos en Cuba y exigir que se ponga fin a la represión, la detención arbitraria, la persecución y la estimagtización contra los que disienten del gobierno del partido comunista  que lidera Miguel Díaz-Canel. Lo ha dicho  la directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas.

Expertos consultados desestimaron por el momento un cambio en el gobierno de la isla que lleve a un diálogo real y a soluciones prácticas que alivien el malestar expresado en las últimas semanas por jóvenes intelectuales y artistas cubanos.

Díaz-Canel se ha mostrado igual de rígido, igual de conservador a mi juicio, que los gobernantes de siempre», dijo a la VOATed Henken, experto en Cuba del Baruch College. «No va a dialogar sobre los asuntos fundamentales (…) A través del diálogo con el gobierno actual, yo no veo que eso va a llegar a ninguna parte», agregó, indicando que a juzgar por los hechos «no hay señal de apertura».

La atención mediática y en redes sociales se giró sobre Cuba en las últimas semanas, a partir de lo que Guevara-Rosas, organismos de derechos humanos y observadores han catalogado como el actual «hostigamiento» contra el opositor Movimiento San Isidro (MSI), integrado por jóvenes artistas, activistas, periodistas e intelectuales unidos desde el 2018 «para promover, proteger y defender la plena libertad de expresión, asociación, creación y difusión del arte y la cultura en Cuba».

El detonante fue el allanamiento el pasado 26 de noviembre de la sede en La Habana del MSI y casa de su líder Luis Manuel Otero Alcántara, donde fueron arrestados unos 14 activistas que habían permanecido en el lugar por varios días. Algunos de ellos se declararon en huelga de hambre y sed para visibilizar y exigir la liberación del rapero disidente Denis Solís, condenado a ocho meses de cárcel por el delito de «desacato a la autoridad».

«En Cuba el hostigamiento y los ataques contra quienes se atreven a levantar la voz, incluidos artistas, periodistas independientes, activistas, personas defensoras de los derechos humanos y opositores políticos sigue siendo una constante. A pesar de la esperanza de algunos cambios con el nuevo gobierno de (Miguel) Díaz-Canel vemos que en los últimos años simplemente se ha venido perpetuando una política sistemática de represión, de limitación a la libertad de expresión y al derecho de asamblea pacífica», dijo Guevara-Rosas.

«Seguiremos levantando la voz, denunciando y haciendo un llamado a la comunidad internacional, sobre todo a los países de la Unión Europea, que tienen una influencia importante en el gobierno de Díaz-Canel, para que ponga fin a la represión, para que libere a las personas que han sido detenidas arbitrariamente, simplemente por sus ideas, a los presos de consciencia, que se termine el hostigamiento, la persecución y la estigmatización contra el MSI», agregó.

Henken señaló que el MSI podría enmarcarse en «un nuevo tipo de disidencia que nace en un sector artístico y hasta ahora su enfoque ha sido en esa área, pero con métodos no tradicionales y con demandas bastante fundamentales».

En varios países del mundo, cubanos emigrados se manifestaron en apoyo al Movimiento San Isidro. Barcelona, el  24 de noviembre de 2020.En Euzkadi no. Aquí lo que ELA, LAB, Bildu apoyan no es la libertad de expresión sino a la dictadura cubana.

La protesta en el Ministerio de Cultura y el intento de diálogo

Al día siguiente del operativo en la sede del MSI, el 27 de noviembre, más de 300 jóvenes que incluyó a artistas, intelectuales, cineastas y periodistas independientes se congregaron de manera espontánea frente a la sede del Ministerio de Cultura para exigir respuestas sobre la forma en que el Estado manejó los hechos que terminaron en el desalojo del MSI. La protesta pacífica e inédita en su forma, se abrió a una reclamación  más amplia para exigir el respeto a la libertad de expresión y el cese de la censura y el hostigamiento a representantes del arte y personas con pensamiento diferente en Cuba.

Los muchos colores del nuevo disenso en Cuba

El reclamo de la inusual protesta en el Ministerio de Cultura en Cuba devino, según sus propios protagonistas y observadores, en demanda de respeto a la libertad de expresión, de creación y el derecho a disentir más allá de las posturas ideológicas.

Henken valoró que los hechos recientes muestran que este movimiento espontáneo «ha logrado tumbar la división tradicional que ha creado el gobierno y que ha aceptado una buena parte de la intelectualidad y de los artistas en Cuba». Hasta ahora, señaló, estaban de un lado los artistas marginados, disidentes, activistas, que piden cambios fundamentales, y del otro los artistas mainstream (cultura dominante) que buscan no transgredir las pautas para no perder su espacio en el mundo artístico cubano.

«En este momento lo que llamó la atención fue que (…) al otro día de la represión y de los ataques violentos a la huelga de hambre en San Isidro, espontáneamente ocurre esa protesta de entre 300 y 500 personas, la mayoría con una relación profesional dentro de Cuba y dentro del sistema. Esto es inédito», dijo Henken.